MADRID (EFE).La elevada deuda pública, que ha vuelto a marcar un récord al situarse en el 97,1% del PIB en setiembre, y el compromiso de cumplir con el objetivo de déficit del 5,5% del PIB para este año se han perfilado como los principales retos de España.
La ligera recuperación económica y su consolidación se ve amenazada por la ralentización de las economías de la Eurozona, ya que aunque Alemania ha logrado sortear la recesión con un pequeño avance del 0,1% en el tercer trimestre, el consumo interno en Francia y en Italia sigue estancado.
Esta peor evolución de los principales socios europeos incide directamente sobre las exportaciones españolas, que en los últimos meses han visto cómo disminuía su avance, aunque el dato de setiembre es considerado por el Banco de España esperanzador.
El propio gobernador, Luis María Linde, ha alertado de que España “no está exenta de riesgos” ante la falta de impulso de la zona euro y ha advertido de que el crecimiento económico puede “ser muy bajo durante mucho tiempo”.
Linde sigue apoyando la previsión de crecimiento del 2% del PIB que incluyen los Presupuestos Generales del Estado para 2015, aunque señaló como principal dificultad la meta de déficit público para 2014.
De hecho, el Estado acumuló hasta octubre un déficit de 30.856 millones de euros, equivalente al 2,9% del PIB, mientras que las autonomías incrementaron su saldo negativo hasta setiembre un 24,63% interanual.
Mientras tanto, la inflación se mantiene en niveles negativos desde julio de este año y así cerrará 2014, tras caer en noviembre el 0,4% interanual. El Ejecutivo ya ha advertido de que no habrá subida de precios hasta principios de año, aunque descarta el riesgo de deflación.
El ministro de Economía, Luis de Guindos, insiste en que los fundamentos de la economía española se han afianzado y en que el PIB resurgirá.
