Según estos documentos de la investigación, que se cerró el viernes tras 30 meses, “existe la fuerte posibilidad de que el modo de operar del banco del Vaticano, que no realizó controles suficientes sobre sus clientes, permitiese que algunos utilizasen sus cuentas para operaciones ilegales”, según el diario “Corriere della Sera”.
En estas pesquisas se comprueba que en el IOR existían cuentas de “laicos”, o sea que no todos los clientes eran congregaciones religiosas o miembros del clero, sino que se autorizó la apertura de cuentas a privados.