Este exoplaneta rocoso bautizado Kepler-90i fue detectado alrededor de Kepler-90, una estrella similar a nuestro sol ubicada a 2.545 años luz de la Tierra.
El descubrimiento confirma a la inteligencia artificial como una herramienta prometedora para hallar algunas de las señales más débiles de planetas distantes, aseguran los investigadores.
En este caso, una máquina de aprender de Google enseñó a una computadora a escanear 35.000 señales de exoplanetas potenciales captadas por el telescopio estadounidense Kepler cuando un planeta pasaba frente a su estrella, produciendo una disminución del brillo.
