BEIRUT (AFP). El mediador de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, denunció los ataques del régimen de Bachar al Asad, que el sábado mataron a 84 civiles, incluidos niños, en las zonas rebeldes de Alepo, la metrópolis del norte de Siria, según la ONG Observatorio Siria de los Derechos Humanos (OSDH). Ese balance es uno de los más altos en esa región en lo que va de año.
“El bombardeo aéreo en Alepo merece la mayor condena internacional”, afirmó De Mistura.
El ejército sirio también golpeó el sábado Jabal al Zawiya, región montañosa de la provincia de Idleb, matando a al menos 20 civiles, precisó esa ONG.
Los ataques apuntaron a un mercado popular en Al Bab, ciudad bajo control del grupo yihadista Estado Islámico (EI), y el barrio rebelde de Al Chaar, en el este de Alepo, según el OSDH que calificó lo ocurrido de “masacre”.
“Venganza contra los civiles”
“El régimen está intensificando sus ataques porque cree poder compensar con ellos sus bajas en el campo de batalla”, dijo Rami Abdel Rahman, el director del OSDH. “Se trata también de una especie de venganza contra los civiles que apoyan a la rebelión”, añadió.
Por su parte, el jefe de la diplomacia británica, Philip Hammond criticó el sábado “los métodos horribles e indiscriminados utilizados por el régimen de Al Asad para matar a civiles inocentes”, y abogó por “una transición política para un futuro del que Al Asad no formará parte”.
Las negociaciones están en punto muerto después de cuatro años de conflicto y más de 220.000 muertos.
Para tratar de relanzarlas, el mediador de la ONU inició el 5 de mayo una nueva ronda de discusiones separadas y a puerta cerrada con los protagonistas del conflicto y los distintos actores internacionales, entre ellos Irán, aliado clave de Damasco en el conflicto.
Irán (chiita) y Arabia Saudita (sunita) libran una guerra de influencia en varios frentes en Oriente Medio. Frente al EI, el Gobierno iraquí, como el sirio, también recibe el apoyo de Irán en forma de armas y combatientes.