Ayer la ONU advirtió a Uruguay que la legalización de la marihuana significaría una “violación” a la Convención de Naciones Unidas sobre Estupefacientes.
“Si pasase, violaría la Convención Única, de la cual Uruguay forma parte”, dijo el director de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, Yuri Fedotov, en Nueva York.
El martes Fedotov había indicado que “si se confirma (el anuncio uruguayo), se trataría de un cambio decepcionante” .
Actualmente el consumo y la tenencia para uso personal de marihuana no están penalizados en Uruguay, aunque sí la venta.
El proyecto del gobierno implica que la droga sea producida y vendida bajo control estatal, aunque la forma en la que se realizará esto aún no está clara, en medio de versiones distintas y a menudo contradictorias de parte del gobierno.
Si se venderá en cigarrillos o a granel, de cuánto será el límite mensual para los consumidores, si será el Estado el que plantará y venderá el cannabis, si habrá una producción tercerizada controlada por el gobierno son algunas de las interrogantes que despierta el proyecto.
Proyecto de autocultivo
Además, aunque en los últimos días el presidente José Mujica había descartado que se permita el autocultivo, Calzada dejó abierta la puerta a esa posibilidad, aclarando que “cualquier iniciativa, ya sea controlada enteramente por el Estado o donde se produzcan otro tipo de articulaciones, donde pueda haber autocultivo o no, debe haber regulación del Estado”.
El proyecto del Ejecutivo dejaría por el camino dos proyectos de ley que ya existían en el Parlamento para legalizar el autocultivo de cannabis, uno presentado por el diputado Luis Lacalle Pou, del Partido Nacional, y otro consensuado entre el diputado del oficialista Frente Amplio Sebastián Sabini y el legislador del Partido Independiente Daniel Radío.
Pero esto no garantiza el respaldo legislativo a la iniciativa del Ejecutivo, ya que algunos legisladores oficialistas se han manifestado contrarios a la iniciativa.
Según Calzada, la meta de la legalización es “separar los mercados y a futuro eliminar o atacar fuertemente el ‘efecto góndola’”, que implica que cuando un usuario va a comprar marihuana en el mercado ilegal y no hay, le ofrecerán drogas más duras como la pasta base de cocaína, vinculada con el incremento de la violencia en los delitos.
