Así lo aseguró el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, quien afirmó que el acuerdo logrado es una reforma rural integral.
El fin de semana, el Gobierno colombiano y las FARC cerraron en La Habana, dentro de las conversaciones de paz, el acuerdo sobre el tema de la tierra que conllevará “transformaciones radicales” en el campo colombiano si se pone fin al conflicto armado.
Santos detalló que el primer punto tiene que ver con el acceso y uso de la tierra. “Distribuir tierra a los campesinos sin tierra o con tierra insuficiente”, explicó.
Esto se hará con la creación de un fondo de tierras alimentado de los predios adquiridos ilegalmente, que se obtendrán “a través de la acción vigorosa de los elementos establecidos en la Constitución y la ley”.
Explicó, sin embargo, que no se trata de distribuir tierras, sino darles los elementos a los campesinos para acceso a riego, crédito, asistencia técnica y posibilidades de comercialización.
El segundo punto es el establecimiento de programas especiales de desarrollo con un enfoque territorial en los lugares más necesitados.
Un tercer pilar del acuerdo es el establecimiento de planes en todo el país, en educación, salud, vías, riego, agua potable, vivienda y protección social.
Y el cuarto punto gira en torno de la seguridad alimentaria y nutricional de la población, ya que “todo el esfuerzo de transformación del campo tiene que llevar a una mayor producción de alimentos y a una mejor nutrición, en especial de los más pobres”, remarcó Santos.
