Esa es la principal conclusión de un informe regional del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), realizado con el Instituto de Estadísticas de la Agencia Naciones Unidas para la Ciencia, la Educación y la Cultura (Unesco) y divulgado ayer.
“Completar la escuela. Un derecho para crecer, un deber para compartir” es una radiografía de los problemas de escolarización en 31 países de América Latina y el Caribe.
También plantea estrategias para superar esas dificultades, con la novedad de que no se centran solo en la demanda, sino en la oferta educativa.
El informe apunta que “la escolarización total, oportuna, sostenida y plena” es tanto un derecho de los menores, como un deber que deben asumir todos los sectores y agentes implicados.
Pero la escolarización total es todavía un sueño a tenor del informe, que forma parte de una iniciativa global lanzada por la Unicef en 2010 con el lema “Todos los niños en la escuela en 2015”.
De los 22,1 millones de niños y adolescentes con problemas de escolarización en la región, 6,5 millones no asisten a la escuela y 15,6 millones sí lo hacen pero arrastran fracasos y señales de desigualdad expresadas en dos o más años de desfase grado-edad o rezago escolar.
El informe ha tenido en cuenta los perfiles de los grupos más afectados por la exclusión de las aulas, que son los indígenas, los afrodescendientes, los discapacitados y los residentes en zonas rurales, así como las barreras para lograr una educación sostenida y oportuna, y las estrategias para eliminarlas.