Además perdieron la vida seis adultos, incluyendo alguien que viviría con el agresor, quien murió abatido por su propia mano o por disparos policiales, algo no esclarecido aún. Entre las víctimas estaría el director de la escuela.
Horas después de la masacre todavía no había pistas sobre los motivos del tiroteo.
Más temprano, medios locales habían indicado que el presunto autor del tiroteo mató a sus padres y que habría utilizado al menos dos pistolas (Glock y Sig Saeur).
Según estas versiones, el tirador, identificado como Ryan Lanza, de 24 años, habría asesinado primero a su padre en casa y luego a su madre en el centro educativo, donde trabajaba la mujer.
Sin embargo, la cadena de televisión NBC reportó que el tirador muerto era Adam Lanza (20), y que la Policía inicialmente le había confundido con su hermano Ryan, cuyo documento de identidad llevaba con él cuando ingresó a la escuela. El hermano sobreviviente estaba bajo custodia policial.
La mayoría de las muertes en el tiroteo, que habría comenzado alrededor de las 09:30 locales, “tuvo lugar en una sección de la escuela, en dos salas”, acotó Vance, detalle que sugiere que las pequeñas víctimas quedaron atrapadas y fueron blanco fácil de los disparos.
Testigos describieron un intenso tiroteo, con unos 100 disparos.
“Estaba en el gimnasio en ese momento... escuchamos muchos ‘bangs’ y pensamos que era el guardia golpeando cosas (contra el suelo). Escuchamos gritos y entonces fuimos contra una pared y nos sentamos”, dijo un joven.
“Luego la policía entró, diciendo algo como: ‘¿Está aquí? Y luego corrieron hacia afuera. Después alguien gritó: ‘Vayan a un lugar seguro’, así que fuimos al armario en el gimnasio y nos sentamos allí por un rato”, agregó.
El presidente Barack Obama dijo con lágrimas en los ojos estar sumido en una “abrumadora pena” y prometió “acciones significativas” para poner fin a este tipo de tragedias.
