La disputa pone de manifiesto la creciente tensión en el Congreso dos días después de que el fiscal federal pidiera a la Suprema Corte investigar a 54 personas por su supuesto papel en un gigantesco escándalo de arreglo de precios, sobornos y corrupción política en Petrobras.
Entre esas personas habría decenas de legisladores.
La lista de las figuras políticas que serán investigadas podría conocerse hoy.
El griterío de ayer comenzó cuando Hugo Motta, presidente de la comisión parlamentaria que investiga la supuesta corrupción, intentó abrir la pesquisa en Brasilia en una sala de reuniones del Congreso.
Varios legisladores, furiosos, corrieron hacia el estrado y comenzaron a gritar y agitar sus dedos frente al rostro de Motta, protestando contra la creación de subcomités de investigación.
Motta, de 25 años, miembro del Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) y uno de los legisladores más jóvenes del Congreso, puso orden a los gritos en el micrófono.
La disputa se debió a la decisión de Motta de crear varios subcomités de investigación, una medida que los oficialistas dijeron que socavaría el poder del relator principal del comité, Luiz Sergio, miembro del Partido de los Trabajadores al que pertenece la presidenta Dilma Rousseff.
Entre quienes tomaron el estrado había miembros del PT y de uno de sus aliados, el Partido Socialismo y Libertad (PSOL).
Tras unos minutos, los congresistas desistieron y continuaron las deliberaciones.
La tumultuosa disputa, que por poco se convierte en una gresca con golpes de puño, también pone de manifiesto el creciente distanciamiento entre el PT y el PMDB, todo este tiempo el principal aliado de Rousseff en el Congreso.
