El anuncio de Obama a favor del matrimonio entre las personas del mismo sexo, hecho hace unos días, sigue dando de qué hablar. Contrarios a la posición del Mandatario están no solo los evangélicos blancos ultraconservadores, sino también muchos pastores negros, aquellos que siempre han respaldado al primer inquilino de la Casa Blanca, de origen africano.
Apenas dos horas después de hacer su anuncio, Obama reunió en teleconferencia a unos ocho jefes eclesiásticos negros, a quienes trató de explicar cómo había llegado a su decisión, pero los pastores no se mostraron nada entusiasmados, señaló el diario neoyorquino.
Algunos dejaron claro que la posición del presidente sobre el matrimonio gay “podría hacer difícil para ellos apoyar su reelección”, agregó.
Algo más tarde, Obama y su equipo emprendieron una campaña para tratar de contener el posible daño que esta acción podría causar entre líderes religiosos y votantes. El Mandatario habló con algunos de los cinco líderes espirituales a los que llama regularmente para consultas religiosas.
El histórico anuncio ha sacudido la campaña electoral, suscitando interrogantes sobre el impacto que esta controvertida cuestión tendrá en las urnas en noviembre, algo que de momento parece difícil de evaluar.
Mientras unos consideran el gesto de Obama como un suicidio político, otros aplauden su decisión.
Para unos, este paso relanza su imagen de líder reformista, y para otros Obama firmó su certificado de muerte y directamente se jugó la reelección.
