A veces llamado cariñosamente “abuelo Wen”, al primer ministro le gusta recordar su origen humilde y cultivar una imagen de “hombre del pueblo”.
Cuando faltan 15 días para la apertura del Congreso del Partido Comunista chino, el jefe de gobierno fue puesto bajo la lupa por el diario estadounidense, que narra el increíble éxito económico de sus familiares, incluyendo hoteles de lujo, diamantes y finanzas internacionales.
Las autoridades chinas consideraron el artículo lo suficientemente “desestabilizador” como para bloquear cualquier búsqueda con las palabras clave “Wen” o “New York Times”.
El acceso a la página web del diario estadounidense también fue bloqueado.
La madre de Wen, Yang Zhiyun, era una sencilla maestra en el norte de China. Su padre, ya fallecido, criaba cerdos durante las campañas maoístas de regreso al campo. Ahora, con 90 años, su madre “no solo salió de la pobreza, sino que sin duda se volvió rica”, escribió el New York Times.
“En muchos casos, los nombres de los familiares se disimulan detrás de varias pantallas y vectores de inversión implicando a amigos, colegas y asociados”, dijo el prestigioso diario.
La familia del jefe de gobierno chino tiene inversiones en bancos, joyerías, centros turísticos, empresas de telecomunicaciones y proyectos de infraestructura.
Poder estatal
En muchas de estas inversiones, algunas de las empresas estatales chinas más poderosas juegan un papel importante. Sus decisiones suelen depender de las agencias gubernamentales bajo supervisión del primer ministro.
La esposa de Wen, Zhang Beili, apodada la “Reina de Diamantes” por el New York Times, hizo una fortuna en piedras preciosas, un área estrictamente regulada por el Estado.
El único hijo de la pareja, Wen Yunsong, logró una espectacular venta de su empresa de tecnología a la familia de un magnate de Hong Kong, y luego fundó una compañía de inversión de capital privado que se convirtió en una de las primeras de China.
Además, el hermano menor del primer ministro, que tiene una empresa de procesamiento de desechos, se benefició de contratos por más de 30 millones de dólares adjudicados por el Estado, según el diario estadounidense.
El diario recordó que en 2007 el propio Wen había dicho que los dirigentes “debían estrictamente asegurar que los miembros de su familia, sus amigos y sus familiares no abusaran de su influencia”.
