Rusia critica a EE.UU. y redobla apoyo a Asad

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El presidente ruso, Vladimir Putin, dijo que la confianza entre los Estados Unidos y Rusia se ha erosionado bajo el gobierno del presidente Donald Trump, mientras Moscú ofrecía un recibimiento inusualmente hostil al secretario de Estado, Rex Tillerson, en medio de una confrontación sobre el conflicto en Siria.

MOSCÚ (Reuters). Las esperanzas en Rusia de que el Gobierno de Donald Trump fuera precursor de unas relaciones menos conflictivas se desvaneció, después de que Estados Unidos disparó misiles contra una base aérea en Siria para castigar al aliado de Moscú por un presunto ataque químico.

“Se puede decir que el grado de confianza en nuestras relaciones de trabajo, especialmente en el área militar, no ha mejorado, sino que, al contrario, se ha deteriorado”, dijo Putin sobre la calidad de las relaciones entre las dos potencias.

Además, el mandatario ruso confirmó el apoyo de su país al régimen sirio, reiterando que el mandatario Al Asad no fue responsable del ataque con gas ocurrido la semana pasada y añadiendo una nueva teoría respecto a que el ataque pudo haber sido montado por enemigos del líder sirio.

Washington urgió ayer al Kremlin a distanciarse del presidente Al Asad y trabajar con el resto de la comunidad internacional para poner fin a la guerra en el país árabe.

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“Es momento de que Rusia apueste seriamente por la paz y deje de ser parte del problema”, dijo la embajadora estadounidense ante la ONU, Nikki Haley, en el Consejo de Seguridad.

Por su parte, el Kremlin tachó de “absurdo” dejar de apoyar al presidente Al Asad, porque sería renunciar a la lucha contra el Estado Islámico (EI) y otros grupos terroristas que actúan en el país árabe.

Mientras Haley hablaba en la sede de la ONU, el secretario de Estado, Rex Tillerson, mantenía una reunión en Moscú con el presidente ruso.

El conflicto sirio empezó en el 2011 con la represión del régimen de Al Asad a las manifestaciones a favor de la democracia, y ha causado más de 300.000 muertos y provocado millones de desplazados y refugiados.

La familia Al Asad lleva más de 40 años gobernando Siria con mano de hierro. Bachar, el hijo, sucedió a su padre, Hafez, en el 2000.