WASHINGTON (AFP). El sucesor de Luiz Inácio Lula da Silva heredará una relación entre Brasil y Estados Unidos compleja, afectada por las abiertas discrepancias entre ambos países en el manejo de temas internacionales, como el de Irán o, a nivel regional, Honduras.
Con la llegada a la presidencia de Barack Obama, quien tuvo como primer mandatario latinoamericano invitado en la Casa Blanca a Lula, las expectativas de una alianza estratégica entre los dos gigantes del continente eran enormes, pero las diferencias asomaron pronto.
"Es tal vez la relación que ha sufrido una mayor decepción", dijo a AFP el presidente del centro de ideas en Washington Diálogo Interamericano, Michael Shifter. Había "muchas expectativas", pero "se ha descubierto por ambas partes que hay muchas divergencias", apuntó el analista.
No solo en temas internacionales Brasilia y Washington tienen divergencias; en el ámbito comercial surgió un diferendo por los subsidios estadounidenses al algodón, lo que fue demandado por Brasil.
En política internacional, las discrepancias estuvieron encabezadas por el programa nuclear iraní, uno de los principales rompederos de cabeza de Washington.
Lula no ocultó su irritación luego de que Estados Unidos y otras potencias desestimaran un acuerdo que alcanzaron Brasil y Turquía con Irán en mayo, y el Consejo de Seguridad de ONU impusiera nuevas sanciones contra el Estado teocrático.
"Tuvimos un área significativa de desacuerdo" en el tratamiento del tema iraní y "seguimos teniendo algún desacuerdo con respecto al papel de las sanciones", admitió la semana pasada en Washington el embajador estadounidense en Brasilia, Thomas Shannon.
En el continente, entre los temas de discordia con Washington están Venezuela, cuyo gobierno hostil a Estados Unidos ha sido cercano a Lula, Cuba, con los llamados de Lula a Obama a que levante el embargo, y la resolución de la situación de Honduras.
En cuanto a Honduras, Estados Unidos defiende su normalización internacional y retorno a la OEA, de donde fue suspendida tras la destitución, en 2009, del presidente Manuel Zelaya.
Pero Brasil, en cuya embajada en Tegucigalpa se asiló por cuatro meses el derrocado Zelaya, rehúsa reconocer el actual gobierno de Porfirio Lobo.
De todas maneras, a pesar de las divergencias, ambos Estados, tienen temas en común que pueden y deben tratar, al final de cuentas ambos son países de peso mundial.
Verdes apoyarían a Serra en balotaje
SAN PABLO (ANSA). El Partido Verde, de la candidata tercera colocada en las encuestas Marina Silva, rechaza ser neutral en un eventual balotaje de las elecciones presidenciales y apostará a apoyar al candidato opositor José Serra, segundo en los sondeos.
"Lo que está en juego es nuestra capacidad de influenciar al próximo gobierno. El Partido Verde no será neutro, porque sería dar la espalda al proceso democrático", dijo el presidente de la fuerza, José Luiz Penna, a Folha de Sao Paulo.
Penna señaló su desacuerdo con la candidata Marina Silva, que impulsa neutralidad ante un eventual balotaje entre el opositor Serra y la favorita a las elecciones de hoy, Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores.
El Partido Verde es aliado del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) en los gobiernos estatales San Pablo y Minas Gerais.
En Río de Janeiro el PV y el PSDB llevan como candidato a gobernador a Fernando Gabeira, segundo en las encuestas detrás del actual mandatario estatal, Sergio Cabral, lulista.