BRASILIA (EFE) . Genoino fue uno de los 25 reos condenados en el llamado “juicio del siglo ”, referido a escándalos de financiación ilegal de campañas y de sobornos parlamentarios ocurridos entre 2002 y 2005, durante el primer mandato presidencial de Luiz Inácio Lula da Silva.
“Me siento confortable porque estoy siguiendo las reglas de la Constitución de mi país. Estoy aquí cumpliendo un deber legal”, dijo Genoino a periodistas tras la ceremonia de investidura.
Durante el proceso judicial, la Corte Suprema decidió que tres diputados incluidos entre los 25 condenados perderán sus escaños, pero aclaró que tanto eso como el encarcelamiento de los culpables solo ocurrirá una vez que se publiquen oficialmente las sentencias, lo cual prevé concretar durante el primer semestre de este año.
Genoino no estaba en ese grupo de tres diputados, pero asumió ayer el escaño que dejó vacante el parlamentario del PT Carlos Almeida, quien renunció al Congreso tras ser elegido alcalde de la ciudad de São José dos Campos, cargo que asumió formalmente el pasado martes.
Genoino aseguró tener la “conciencia serena de los inocentes” y expresó su esperanza de que “tarde o temprano la verdad aparecerá”.
Varios casos
Aunque Genoino es quien tiene más renombre entre los catorce nuevos diputados y el único con una condena ya dictada, otros tres también tienen problemas con la justicia.
El caso más grave es del comisario de policía Francisco Tenorio, quien asumió un escaño por el Partido de la Movilización Nacional PMN, centro) pese a que responde ante un tribunal del estado de Alagoas por su presunta implicación en dos asesinatos.
Los otros dos nuevos parlamentarios con problemas judiciales son Camilo Cola, del oficialista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), y Urzeni Rocha, del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), ambos acusados de prácticas de trabajo esclavo en empresas de su propiedad.
Los catorce diputados fueron investidos en una ceremonia a puerta cerrada en la Presidencia de la Cámara.