Según fuentes policiales, el consulado brasileño en la ciudad había denunciado que numerosos estudiantes de Medicina fueron estafados por gestores que a cambio de fuertes sumas de dinero les entregaron documentos de tramitación de solicitud de admisión temporario, informes de Interpol e incluso carnet de inmigrante, todos de contenido falso.
El esquema fue descubierto cuando a los estudiantes, que finalizaron sus estudios fueron requeridos por sus documentos que al ser verificados en la oficina de Migraciones se descubrieron que eran falsos, ya que los nombres y los documentos no estaban registrados en la institución.
Los investigadores identificaron a Liz Adriana Guillen, de nacionalidad brasileña, como la presunta “cabecilla” de la gavilla.
