Desbaratan una pandilla tras millonario asalto en Capiatá

Un expolicía con varios antecedentes y tres miembros de su cuadrilla fueron detenidos ayer en Capiatá, bajo sospechas de haber asaltado horas antes un local de pollos Pechugón, ubicado en el kilómetro 24 de la Ruta PY 01 de la misma ciudad. En el operativo también se recuperó parte de lo robado.

Los cuatro sospechosos fueron ubicados horas después del alevoso golpe en  una casa en la Compañía 7 de Capiatá.
Los cuatro sospechosos fueron ubicados horas después del alevoso golpe en una casa en la Compañía 7 de Capiatá.

Uno de los detenidos es el expolicía Juan Alfredo Ayala (44), más conocido como Ayala Puku, quien en julio del 2009 comandó un robo multimillonario en perjuicio de la joyería Mauricio Libster de Asunción. Luego, el exagente se unió a la megabanda que asestó una seguidilla de golpes a cajeros automáticos en Alto Paraná, Caaguazú, Asunción y Central.

Otro de los arrestados en este operativo es Salvador Martínez Bazán (27), quien había participado en un feroz golpe al colegio privado San Ignacio de Loyola, en la tarde del 3 de diciembre de 2018. En la oportunidad los criminales se alzaron con G. 120 millones. Tiempo después Martínez fue detenido y recluido en la cárcel de Emboscada, pero el 15 de mayo del 2019 logró escapar.

Los demás capturados son Rody Rolando Torres Zárate (30) y César Augusto González Alcaraz (33), en poder de ellos fueron halladas varias armas de fuego, como revólveres, y municiones. Estas, las motocicletas que usaban para movilizarse y unos G. 22.000.000 que sería el monto que horas antes robaron de la sucursal de pollos Pechugón, fueron incautados, según explicó el comisario principal Rubén Paredes, jefe del departamento de Investigaciones de Central.

Poco después de las 11:00 de ayer, los maleantes llegaron a bordo de motocicletas al estacionamiento de la distribuidora de pollos. Tras confirmar que el sitio no contaba en ese momento con resguardo policial y que en el interior había un solo guardia, decidieron ingresar.

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Los maleantes entraron de a uno, fingiendo ser clientes. Tras lavarse las manos se dirigieron al custodio Florencio Ozuna (30), quien rápidamente fue anulado y desarmado, luego obligaron a todos los que estaban en el salón de ventas a tirarse al suelo. Mientras unos quedaron con los rehenes, los otros ingresaron a las oficinas administrativas, donde tomaron a la gerente Tomasa Ovelar Britos (40), quien fue obligada a abrir la caja de seguridad, de donde los intrusos tomaron el botín, producto de las recaudaciones de los últimos días, y escaparon.

Sin embargo, horas después los sospechosos fueron localizados y detenidos en la Compañía 7 de Capiatá, donde estaban ocultos en una casa. Sospechan que los cuatro están implicados en al menos cinco atracos ocurridos en las últimas semanas en Central.

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