Los indicios de haberse perpetrado un silencioso y colosal lavado de dinero negro en Ciudad del Este, presuntamente proveniente del crimen organizado, surgieron de los controles rutinarios que realizan los bancos cuando observan operaciones sospechosas o transferencias llamativas de fondos al exterior.
Fue así como durante varios meses, importantes y conocidos bancos de plaza, varios de ellos con centrales y sucursales en Asunción y la capital del Alto Paraná, elevaron informes confidenciales a la Secretaría de Prevención de Lavado de Dinero (Seprelad), organismo estatal encargado de investigar detalles de los depósitos y transferencias dudosas, contó ayer una fuente allegada a las investigaciones.
Dijo que luego de procesar 253 reportes de los bancos, la Seprelad concluyó que los datos revelados deben ser puestos a consideración del Ministerio Público para la apertura de los correspondientes sumarios penales, porque las operaciones transgredían expresas normas legales sobre operaciones financieras y bancarias.
“Después de analizar lo enviado por la Seprelad se programaron y realizaron los allanamientos de varias empresas de las cuales se incautó numerosa documentación que sirvió para la apertura del sumario”, agregó el informante.
Nuestra fuente prefirió el silencio y se excusó de seguir respondiendo a la consulta cuando se le preguntó si es verdad que en este nuevo presunto lavado de dinero descubierto estarían implicados políticos, parlamentarios, exfiscales o exjueces de la capital del Alto Paraná o personas vinculadas a organismos gubernamentales.
La fuente confirmó que hasta ahora no existen imputados en el caso y que una sola persona aparece como “conectada” a los hechos investigados.
Un tal Ricardo Galeano es mencionado como supuesto prestanombre de una de las empresas fantasmas que habrían sido utilizadas para lavar decenas de millones de dólares y transferirlos posteriormente a entidades financieras árabes y de China Continental.
Narcotráfico y armatráfico
Los investigadores tratan de determinar el origen de los millonarios fondos remitidos al exterior y todo hace sospechar que el dinero de las operaciones pudo haber provenido de operaciones ilegales vinculadas a la comercialización de drogas y trafico de armas.
Los allegados a las pesquisas tampoco descartan que los fondos que fueron objeto de lavado hayan sido producto del contrabando y evasión de impuestos.
