El féretro fue abierto en presencia del forense Pablo Lemir, de explosivistas de la FOPE y de agentes de Antinarcóticos, quienes no hallaron ningún tipo de sustancias ni artefactos adentro. Sí encontraron una cédula boliviana a nombre de Remberto Cuéllar Suárez, aunque no se animaron a confirmar que se trataba de dicha persona, por el estado de descomposición.
Lemir explicó que el cuerpo presentaba varios golpes y que le cortaron ambas piernas para que entrara en el ataúd. Se sospecha de un ajuste entre narcotraficantes.
