Sin escuela ni atención médica, niños se dedican solo a “recaudar”

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Felicia tiene siete hijos con edades de 13, 10, 8, 6, 4, 2 y un bebé de meses, con los que mendiga en las inmediaciones de la Plaza de las Américas. En realidad la mayor parte del tiempo los chicos lo hacen solos, principalmente a la noche, motivo por el cual duermen directamente en la calle. Ninguno va a la escuela y si no fuera por una ocasional campaña de cedulación, ni siquiera tendrían documentos. Según la madre, la mendicidad les aporta G. 1 millón al mes.

El reporte de la Secretaría Nacional de la Niñez y la Adolescencia revela que el padre Ceferino es pintor, mientas que Felicia mendiga con sus hijos en la vía pública. Según los datos, los chicos recorren las avenidas Mariscal López, España y San Martín en busca de limosnas, constantemente solos, aunque a veces la madre también hace su aparición con el mismo fin, para lo cual lleva en brazos a su último hijo, un bebé de seis meses.

A pesar de la diferencia de edades entre los hermanos, los números de sus cédulas de identidad son correlativos, debido que se hicieron en una misma ocasión, durante una campaña de cedulación.

El informe elevado a la justicia da cuenta de que ninguno de los chicos asiste a una institución educativa y si bien tienen vacunas, no reciben atención médica. Asimismo, destaca que el mayor, que tiene solo 13 años, registra varias internaciones para tratamiento de su adicción a las drogas.

“Los niños, luego del horario de cierre del Centro Comunitario de Makaí, Luque, con frecuencia se dirigen al foco de Casa Rica, España y San Martín, donde permanecen hasta altas horas de la noche; incluso hay días en que quedan a dormir en el lugar. En varias oportunidades los niños se encuentran solos, sin la presencia de la madre”, señala el informe elevado a la Justicia por la Lic. Gloria Nancy Domínguez, de la Dirección de Protección y Promoción de Derechos de la SNNA.

Los reportes revelan además una tenaz resistencia de los padres ante los intentos de concienciación por parte de los educadores del programa Abrazo.

Para tratar de paliar la situación, el Estado les ofrece el centro comunitario para que los niños puedan desayunar, almorzar y merendar a diario, le provee mensualmente de cesta básica por valor de G. 500 mil y otros G. 500 mil en efectivo, pero nada resulta. Los niños permanecen en la calle.

De hecho, los padres cuentan con citaciones de años anteriores de la Codeni, por la misma situación. En una de las entrevistas realizadas por los funcionarios del programa, la madre expuso lo que parece ser su principal motivación: En total, ella y los niños “recaudan” G. 1 millón por mes en las calles.

Mañana: Castigo con “cable trenzado” por baja recaudación.