El famoso BMW de González Macchi
Uno de los protagonistas, Cristian Paolo Ortiz, es buscado desde el 7 de marzo pasado, cuando fueron abandonados en Ponta Porã, lado brasileño de la frontera seca, un camión blindado y una ametralladora antiaérea con los cuales tres sicarios del grupo criminal PCC pretendían supuestamente atacar en territorio paraguayo la fortaleza del conocido empresario de Pedro Juan Caballero, el brasiguayo de origen árabe Jorge Rafaat Toumani (55).
El fallido atentado en la frontera derivó dos días después en el hallazgo del mayor arsenal clandestino de la historia del país, en el barrio Villa Aurelia de Asunción, de donde salió la ametralladora, y en la identificación de Cristian Paolo Ortiz como uno de los últimos compradores del blindado.
Pero al indagar más sobre su pasado, la Policía encontró que Ortiz es el mismo despachante que llegó a ser procesado como “cerebro” de una red que legalizaba en Paraguay vehículos mau, robados en países vecinos.
El primer caso investigado y descubierto por el entonces fiscal Alejandro Nissen fue el del coche BMW color gris, comprado por la Presidencia de la República el 10 de junio de 1999 por G. 246.787.460, el equivalente a unos US$ 80.000 de la época.
El cheque fue emitido a nombre de Luis Alberto Lezcano Benítez, quien supuestamente trabajaba en sociedad con Cristian Paolo Ortiz y, a la vez, con el despachante Hugo Enrique Adorno Acevedo.
El BMW, usado nada menos que por el propio presidente de la República, Luis Ángel González Macchi, al final, resultó ser robado en Brasil, y pertenecía a la famosa multinacional Johnson & Johnson.
El rodado fue devuelto por el fiscal Nissen al cónsul brasileño en Asunción y la Presidencia de la República, a cambio, obtuvo como compensación otro vehículo entregado por el empresario José Carlos Grillón, dueño de la concesionaria que vendió el BMW mau.
Se metió con quienes no debía
Esta investigación derivó en la identificación de otro vehículo Mercedes Benz robado también en Brasil y que utilizaba la esposa de González Macchi, la Primera Dama de la Nación, Susana Galli.
El coche ingresó obviamente de contrabando y fue inscripto a nombre de Rafael de los Santos Brítez, un humilde estibador del puerto de Asunción, quien había admitido haber sido pagado por Cristian Paolo Ortiz para figurar como importador.
A partir de allí, Nissen incautó varios otros vehículos mau que estaban en poder de importantes personajes, como el escribano Luis Andrés Corazón de Jesús Argaña Contrera, hijo del asesinado vicepresidente Luis María Argaña; Óscar González Daher, entonces diputado y presidente del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados; Reinaldo Domínguez Dibb, dueño de varias y conocidas empresas, y Luis Alberto Caballero Krauer, quien sucedió a González Daher en el Jurado.
Cuando estalló la investigación, la primera víctima resultó ser el mismo fiscal que impulsaba la pesquisa: Alejandro Nissen.
Este fue destituido tras una denuncia del considerado “cerebro” del esquema ilícito, el ahora fugitivo Cristian Paolo Ortiz, quien de ese modo ganó impunidad.
La remoción fue firmada por el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados, coincidentemente integrado en aquella época por los mismos políticos afectados por la investigación de los autos mau, como González Daher y el propio Caballero Krauer, entre otros.
