El director de Tacumbú, Artemio Vera, explicó que como autoridad penitenciaria no podían mostrarse indiferentes ante el asesinato y descuartizamiento del interno de 31 años Favio David Mendieta Pintos, aunque su verdadera identidad sería Sergio Giménez.
Este cumplía una condena de 19 años de encierro por un mortal asalto dentro de un colectivo de larga distancia.
El macabro hecho se produjo en la madrugada del jueves último, aunque los restos del convicto fueron esparcidos por todo el pabellón y rescatados, parte por parte, recién cerca del mediodía.
Artemio Vera señaló que esta medida asumida es como un castigo para todos los presos del pabellón 5, ya que el código disciplinario interno establece sanciones por acción u omisión.
Aislados
En este caso, cuatro internos aparecen directamente involucrados.
Ellos son Cristian Daniel Escobar Ocampos (22), preso por el asesinato de un hombre con quien supuestamente mantenía una relación, el 17 de mayo de 2008 en Ñemby; Emigdio Ovelar Morales (36), recluido desde el 17 de junio de 2009 por robo agravado en Capiatá; Jorge Agustín Sotelo Ovelar (26), encerrado desde el 18 de junio de 2004 por robo agravado en Ñemby; y Cipriano Páez Ramírez (24), condenado a 22 años de cárcel por abigeato y el descuartizamiento de un capataz de una estancia de Cerrito, Chaco.
Este último, de profesión carnicero y quien habría dirigido el descuartizamiento, ingresó al penal el 30 de agosto de 2007. Los sospechosos quedaron en Tacumbú, pero se encuentran aislados y a disposición de la fiscala Milena Basualdo, quien investiga el caso.
El resto de los internos de dicho sector prefirió el código de silencio que rige dentro de la prisión y se negó a revelar quiénes fueron los autores, pese a que supuestamente la mayoría de ellos vio el atroz crimen, motivado supuestamente por una puja por un travesti.
Mientras tanto, se dispuso la clausura del pabellón 5, planta baja, donde ocurrió el descuartizamiento y que está situado debajo del lugar de reclusión de los miembros del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) y el Primer Comando da Capital (PCC).
Sin embargo, el sector será entregado por las autoridades penitenciarias a la fundación Remar, que administrará el pabellón.
