“La vocación realiza el anhelado prodigio de darnos automáticamente un lugar ancho y propio en la vida, de justificar nuestra presencia en el mundo, de dar sentido al esfuerzo (...)”, escribió Josefina Plá el 15 de agosto de 1967 en el Suplemento Cultural de ABC Color, dedicado al 430º aniversario fundacional de Asunción. El primero del cual se hacía eco ABC Color tras su aparición una semana antes.
Era un momento de despegue y efervescencia citadina que había arrancado en 1961 con la construcción del Hotel Guaraní.
“Te saludo, Asunción moderna, de calles anchas, asfaltadas, o de largas avenidas de azahar, de afanosas empresas y de bancos de luces de mercurio, de nobles edificios en la paz, de trajín inusitado. Atracción de turistas. Amparo y reparo de las nuevas jornadas enervantes, ese hotel Guaraní, envidia y admiración, ya al frente de futuros ideales de asiento e inquietudes (...)”, añadió el Padre César Alonso de las Heras en la misma edición.
El 15 de agosto de 1970 en el 433º aniversario el titular decía “Asunción mira hacia arriba” con el esqueleto de hormigón del Zodiac concluido, el edificio “Ñasaindy” de Oliva y 14 de Mayo y otros pocos, contados por los dedos que se iban levantando tímidamente hasta emerger aún más con el boom de la construcción de Itaipú.
Entonces surgían aún majestuosos sobre puntos claves la iglesia de la Encarnación, la Catedral, el Palacio de López y el Cabildo.
Para 1976 se habían construido 45 edificios en los últimos diez años reportaba Edwin Brítez en el artículo “Crecimiento de Asunción hacia arriba”.
En ese ajetreo edilicio Hipólito Sánchez Quell, presidente de la Academia Paraguaya de la Historia, se quejaba, en 1978, en un artículo titulado “el crimen edilicio prosigue impunemente”. En un recuento citaba entre las “víctimas de la piqueta” recordó desde la Casa Fuerte de Juan de Salazar, la Real Factoría de Tabaco, la Casa de los Gobernadores, Machaín Cue, la residencia presidencial de Carlos A. López (el primer Mburuvicha Róga), el Club Nacional, la Imprenta de la República, la Iglesia de San Roque. También había desaparecido el Banco Mercantil y muchas otras muestras del patrimonio residencial de la ciudad.
En los ochenta la ciudad iba creciendo vegetativamente sin tener en cuenta un Plan Regulador que tardó en ser adoptado y que llevó años de discusión.
Tras los despojos del patrimonio realizados a mansalva durante la dictadura de Alfredo Stroessner en el Centro Histórico, Asunción llegó totalmente modificada y mutilada a los noventa y el milenio. Los crímenes continúan con la venia y complicidad de concejales y autoridades permisivas.
La expansión hacia el futuro de la metrópoli
1995: El 19 de octubre abrió sus puertas el Shopping del Sol y, casi un año después, el 2 de setiembre de 1996 se inauguró el Mariscal López Shopping, hoy Shopping Mariscal. Ambos centros comerciales cambiaron la vida de los asuncenos y paraguayos en materia de compras, gastronomía, los negocios y el ocio como en cualquier urbe mundial.
En el año 2004 llegó a nuestra capital el Sheraton hotel y a partir de allí, de la mano del Arq. Víctor González Acosta, empezó a desarrollarse el nuevo Eje Corporativo de Asunción.
Una propuesta innovadora como “contribución urbana” fue la creación a la par de un eje cultural que se va consolidando a lo largo de la Avda. Aviadores del Chaco: “Yo me imagino a Asunción con una zona corporativa como Puerto Madero en Buenos Aires, Farías Lima o Morumbí en São Paulo. Le llamamos Asunción Business Center (...). Queremos que Asunción sea reconocida como una ciudad global, no como una aldea”, había expuesto en 2009 el Arq. González Acosta.
Con las más recientes ampliaciones de los shoppings, la aparición del Blue Tower, nuevos hoteles, apartamentos y el Word Trade Center, en 2015, Asunción dio un salto urbano, el mismo que falta en infraestructura.
Policía Femenina con minifalda
1970. Un boom en los años setenta fue la aparición de la Policía Femenina en Asunción. El plantel era muy admirado por su labor y belleza.
No se movían con muchas comodidades, pero disfrutaban haciendo las tareas que muchas veces cumplían con humor. Era la época de la minifalda, lo que arrancaba piropos al más tímido.
Semáforos, nuevos bichos
1974. El 30 de mayo se colocó el primer semáforo de Asunción en las calles 14 de Julio (hoy Manduvirá) y 15 de Agosto siendo intendente Guido René Kunzle. El proyecto de semaforización estuvo a punto de ser abortado, debido a que se ubicaron mal los aparatos. Además se cuestionaba el sobrecosto de casi G. 100 millones en esa época.
Furiosos ríos en las calles
1969. En 25 de Mayo y Tacuary el público fue testigo del dantesco raudal formado tras apenas 8 minutos de lluvia, el 29 de diciembre, como despedida del año. El problema de los torrentes en las calles fue superado –aún no del todo– durante décadas con la instalación del desagüe pluvial que empezó luego de muchas peripecias en 1973.
La guerra del hielo
1968: “El hielo se convierte en un elemento vital, urgente, para soportar los 38 °C bajo sombra. Las heladeras familiares no dan abasto y la producción de la cervecería se agota ante una gran demanda”, decía ABC Color del 12 de diciembre, reflejando la pelea por una barra de hielo en la única esquina de expendio de entonces, en Hernandarias y Oliva.
Los paseos de la nostalgia
1975. Los tranvías son un símbolo que quedaron para el recuerdo. En 1975 llegaron 28 vagones donados por Bélgica. El tranvía fue el primer atisbo de progreso y reconstrucción tras la Guerra contra la Triple Alianza. Evolucionó con la ciudad y vio cómo las polvorientas y fangosas calles se fueron cubriendo de empedrados y asfalto.
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