Eriko (28) llegó acompañada de una compatriota, la antropóloga Yoko Fujikake (40), quien conoce muy bien Paraguay, y al que considera su segundo hogar. Ambas se conocieron en Japón, Eriko la encontró cuando buscaba en Internet contactos que la ayudaran en su proyecto de viaje. “Mi plan es recorrer 25 países latinoamericanos en 14 meses, voy por el 6° país en 4 meses. Cuando estuve la primera vez sentí que tenían un nivel muy alto de felicidad, a pesar de tantos problemas, y me pareció interesante convertirme en un puente que uniera las dos culturas”, cuenta nuestra entrevistada. Eriko no siguió ninguna carrera universitaria y vive del modelaje, carrera que comenzó a los 16 años. Trabaja para la agencia Nepoeht Model Agency. Habla 5 idiomas: japonés, inglés, italiano, español y ruso, además de estar estudiando portugués y sánscrito. Otros de sus intereses son Historia del Arte, Filosofía India, Ciencias de la Religión y Antropología cultural. Uno de sus hobbies es el montañismo, que le ha servido enormemente: “Participé en largas caminatas con indígenas. Llegué a pueblos sin luz ni gas.
Cuando puedo me alojo en casas de familia y comparto su modo de vida, visito centros educativos. No tengo ningún problema para adaptarme”, afirma.
–¿Qué conocías de Paraguay?
–De Paraguay solo sabía que era el país de Roque Santa Cruz, es muy famoso en Japón.
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Lastimosamente solo estuve estos 15 días, visité colonia La Colmena, me gustó mucho. Aquí el tiempo va muy, muy lento, parece que vuelvo a mi época de niña.
–Dicen que a los pueblos se los conoce por lo que comen, ¿es así?
–¡Sí!, muchas cosas probé. Acá comí esa sopa con bolitas y verduras (vori, vori) y esa masa blanca con queso, ¡riquísima! (mbeju), además de tomar tereré.
–¿Cómo sostenés tu viaje?
–Parte es mi dinero más el apoyo de algunas empresas; por la crisis que tenemos en Japón, no fue nada fácil conseguir ayuda, fui muchas veces a hablar para convencer. Las empresas me proporcionaron más que nada equipo (cámaras).
–¿Esta experiencia de conocer otras culturas es normal entre jóvenes de tu país?
–No son pocos los que me dicen “sos una loca, ¿en qué vas a trabajar después?”. Allá hay una presión muy grande. Los jóvenes no quieren salir del país, solo quieren trabajar y ahorrar para el futuro, quieren ser ricos pero tienen el corazón cada vez más pobre. No se puede vivir solamente de Japón.
–Para nosotros Japón es alta tecnología.
–Tenemos esa combinación, lo último en tecnología pero a la vez no perdemos la tradición, que es muy fuerte.
–¿Qué dice tu novio de tu viaje?
–No tengo novio, pero mirá, debería llevarme 25 novios, uno de cada país (risas). Soy soltera, sin hijos todavía.
–¿Algún mal momento en tu recorrido?
–En Perú me robaron una cámara, pero no es algo que afecte mi objetivo, pasa en todos lados. Fue un país que me impresionó bien y mucho.
–¿Cómo vas a multiplicar la felicidad que te llevás?
–Ya lo estoy haciendo a través de mi blog http://ameblo.jp/erikokblog/ (Eriko ya subió fotos de Paraguay), además escribo en una revista, un periódico y tengo un espacio en un programa de televisión (todo en Japón).
Cuando regrese voy a empezar a escribir un libro. Con las imágenes y anécdotas que muestro en mi blog ya logré sorprender a muchos de mis compatriotas. Eso busco, abrir mentes a través de la cultura, personas y cultura de Latinoamérica.
Enamorada de Paraguay
Yoko Fujikake fue quien entusiasmó a Eriko para encontrarse en Paraguay. Antropóloga, especializada en Desarrollo y Género, Yoko fue voluntaria por un tiempo de la JICA hace 20 años; luego siguió viniendo ya como investigadora a nuestro país. “Vengo cada año, específicamente a Cnel. Oviedo donde funciona la Fundación Mitã’i (400 alumnos), que comenzó como un jardín de infantes para niños campesinos pobres, después se construyó una escuela y hay otra en marcha”. Yoko trabaja en la Universidad Nacional de Yokohama; con sentida sinceridad dice que se siente una ferviente embajadora de la cultura paraguaya: “Amo a los paraguayos, hago el sacrificio de viajar 36 horas desde Japón a Asunción y luego más horas hasta el interior. He viajado por Asia, Africa, pero en ningún lugar me sentí tan bien como con la gente de Paraguay. Mis alumnos de la universidad están muy entusiasmados por venir a conocer, algunos hicieron chipa y vendieron a las panaderías para recaudar fondos, que fueron enviados como ayuda a Mitã’i. Además están aprendiendo a hacer ñandutí. La Universidad Nacional de Asunción también se suma, en este mes va a firmar un convenio con la Universidad de Yokohama para hacer intercambio de estudiantes”.
