El documento plantea que la Costanera se concibe como una unidad articulada en tres piezas, donde se propicia una combinación de usos (residencial, terciario y comercial) en un balance adecuado con áreas públicas, como espacios verdes, de uso cultural y de esparcimiento, con promoción de la inversión pública y privada.
También se destacan las cuatro “dimensiones” de gestión, que son la dimensión ecológica, la cultural, la socioeconómica y la socioinstitucional.
Sobre la dimensión ecológica, el documento hace énfasis en la necesidad de mantener la biodiversidad y la calidad ambiental de los recursos naturales de ecosistemas frágiles, como las cuencas hídricas y subsistemas urbanos, que se deben proteger, ordenar y consolidar.
En cuanto a la dimensión cultural, se habla de sitios y lugares en los que se encierran los principios y tradiciones ciudadanos, que deben ser conservados y transmitidos, a fin de respetar y fortalecer la identidad del lugar.
Sobre la dimensión socioeconómica, plantea promocionar y desarrollar actividades a consolidar, aprovechando la potencialidad de la población, los recursos existentes y las transformaciones urbano-territoriales, derivados de las inversiones.
La dimensión socioinstitucional sugiere la aplicación de una gestión efectiva, pero con el acompañamiento corresponsable entre autoridades y habitantes.
