De artesanas a microempresarias del ao po’i

Este artículo tiene 13 años de antigüedad
Imagen sin descripción

Con el eslogan “tradición y calidad de la artesanía guaireña” en sus manos, unas 170 artesanas de varios distritos del Guairá se capacitaron y decidieron organizarse para lanzar una marca propia de sus bordados de ao po’i. Nativa es el nombre que eligieron para revalorizar su trabajo y recibir un precio justo.

Doña Magdalena, que ha podido criar a 7 hijos con el fruto de sus bordados, ahora se ha convertido en una emprendedora. Realiza bordados para blanquería, manteles, juegos de baño, cortinas, y buscan promocionar para vender sus productos a buen precio.

El emprendimiento cuenta con el apoyo desde hace dos años cuando comenzaron a capacitarse con la organización no gubernamental Eco Global.

El comité de Natalicio Talavera también recibe la ayuda del Instituto Paraguayo de Artesanía (IPA) y tiene una escuela taller donde los lugareños aprenden corte y confección.

Para Matilde Peralta (52), vicepresidenta del comité de bordadoras de Natalicio Talavera, ha cambiado radicalmente el mecanismo de trabajo de artesana individual hacia una mentalidad de microempresaria. Aprendió con sus cuatro hermanas mayores, quienes habían aprendido a su vez de la madre.

“Recibimos capacitación para que seamos también empresarias en artesanía y para eso teníamos que tener una etiqueta para que nos conozcan y para recibir pedidos. Ahora la tenemos”, explica.

Otra artesana, Delfina Pereira (52), se mudó a la ciudad de Mauricio José Troche a los 22 años casada y con cinco hijos. “Cuando por entonces pasaba por Yataity y veía las prendas, siempre me gustaron, así que cuando me mudé a Mauricio José Troche yo veía a mis vecinas bordar y me atreví a tocar sus bordados. Hacía bien y mal, pero así aprendí. Hasta ahora me gusta y estoy con esto”, relata.

Todas sus hijas ya aprendieron el arte que ella siempre inculca a las más jóvenes. “No se dedican como yo, pero cuando necesitan, lo hacen. Una de mis hijas vive en la Argentina, donde hace también el bordado y le resulta bien”.

A su criterio, con el apoyo de Eco Global, en primer lugar, se formaron como personas, y a través de esa formación personal pudieron valorar el trabajo manual que es la artesanía porque “nosotras antes éramos solo bordadoras de otras personas. Les proveemos en cierta medida a varias personas en Yataity. Muchos nos llevan la tela, preparamos y nuestros bordados son los que luego se venden allí. Ahora estamos cumpliendo el sueño de valernos por nosotras mismas”, acotó.

Por necesidad

Sin dudar Fátima Ortellado (32), presidenta de la Asociación de Artesanas del Guairá, asegura que aprendió a bordar “por necesidad” a los 27 años. “Estaba sin trabajo y una amiga me trajo a la asociación y allí empecé a bordar. Fue cuando mi padre falleció y yo estaba en el cuarto año de la facultad, tenía que solventar mis estudios por mí misma. Gracias a este trabajo pude completar mi carrera de Pedagogía, Ciencias de la Educación”.

Ahora está en vísperas de ejercer su profesión universitaria. “Estoy por ejercer la docencia y no me quiero dejar de la artesanía. Desde el aula voy a inculcar a los jóvenes lo que es nuestro, a que valoren lo nuestro. La gente admira cualquier trapo viejo que viene de otro país y no aprecia lo nuestro, lo que producimos con el telar. Eso voy a inculcar a los niños y jóvenes porque fácilmente perdemos nuestra identidad. Les voy a insistir a revalorizar lo nuestro”, sostiene.

Sin intermediarios

“La artesanía no siempre es bien remunerada, hay mucha intermediación y ahora lo que se buscó es darles identidad, sistematizar el trabajo y que puedan comercializar las mismas artesanas”, comentan responsables de Eco Global que desarrollaron el proyecto “Mejoras de la calidad de vida de las emprendedoras del Guairá”, con el financiamiento de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid).

Anteriormente todos los trabajos se hacían sobre pedido de firmas que luego etiquetaban los productos. Ahora se dedicarán a producir y comercializar los tejidos con su marca propia, manteles, individuales, camineros, cubrepaneras, juegos de baño, cortinas.

Para las artesanas la unión hace la fuerza y cada una tiene una habilidad especial que se complementa con las otras para mejorar la calidad de vida.

Ahora tienen previsto habilitar un salón en la ciudad de Villarrica para los primeros días de abril.

CLAVES

Nativa ao po’i reúne a 170 mujeres artesanas del Guairá de los distritos de Villarrica, Yataity, Natalicio Talavera, Mauricio José Troche y Colonia Botrell.

En una primera etapa se especializarán en las líneas de mesa y baño.

Las prendas pueden encontrarse en:

-Asociación de Artesanas de Guairá en Villarrica (Carlos A. López c/ Mariscal López), teléfono (0982) 665 909

-Asociación de Artesanas de Natalicio Talavera (Candelaria c/ Cnel. Martínez) teléfonos: 0981 305 842; (0983) 352 540 y (0983) 824 100.

Eco Global en Asunción, teléfonos (021) 510-545 y (0981) 220 310.