YATAITY. "Casi todas las familias se dedican al ao poi, en cada casa por lo menos tres o cuatro personas en algún momento del año trabajan para producirlo y, cuando no hay trabajo en otro rubro los varones también lo hacen", comenta doña Cándida Careaga de Melgarejo, fundadora de la Cooperativa de Producción Artesanal Yataity Ltda.
Aún es difícil conjeturar quiénes fueron los primeros artesanos de Yataity, sin embargo, la historia indica que fue determinante el bloqueo comercial exterior impuesto por José Gaspar Rodríguez de Francia. Ante la necesidad de sustituir los tejidos importados, las mujeres tuvieron que aprender a hilar el algodón manualmente, a tejer y a confeccionar las prendas de vestir.
Originalmente, las vestimentas estuvieron destinadas al autoconsumo. Luego, con el correr de las décadas, también se respondió a la demanda externa.
Tradición que se mantiene
"Los cerca de 5.000 habitantes de Yataity desarrollan su vida o parte de ella en relación con el ao poi. Es una tradición que se transmite de padres a hijos, en cada generación", explica doña Cándida.
La producción de ao poi es la actividad que genera la mayor fuente de trabajo en Yataity, ubicada 14 km antes de Villarrica, por la Ruta VIII "Blas Garay".
Si bien ahora los bordados artesanales también se aplican a tejidos de origen industrial, todavía se conserva la costumbre del hilado y tejido en husos y telares manuales. La producción "a la antigua" encarece al producto y requiere de más gente y tiempo para su terminación. En estos casos la confección de un mantel de tres metros ocupa a toda una familia y puede llevar meses o un año.
Para los artesanos, el auténtico ao poi es el realizado con hilado a mano, tejido en telar casero y bordado también manual. Este es el sistema de producción que sigue vigente. Sin embargo, la necesidad del abaratamiento de los costos de producción para una venta masiva impone una mezcla de procesos: tejido industrial y bordado artesanal.
El precio final indica esta diferencia. Mientras un mantel de tres metros con 10 metros de encaje confeccionado a la manera tradicional llega a G. 1.800.000, un producto del mismo tipo, bordado a mano sobre un tejido industrial, cuesta la mitad.
Otros logros
Yataity vive mediante el ao poi. En torno a esta labor el pueblo de mueve. Sin embargo, reclama atención por otros logros. Entre ellos, la higiene de sus calles, plazas y casas. Es difícil encontrar un solo residuo arrojado en la vía pública. Los tachos de basura se clasifican por colores según el tipo de basura depositada en cada uno y, lo mejor, la gente actúa en consecuencia.
Los habitantes conservan el renovador hábito del reposo durante las siestas, en cuyo lapso es poco habitual encontrar algún local comercial o domicilio abierto. Cerca de las 13:00, cierto dinamismo altera la pausa cuando los estudiantes y docentes, en moto o a pie, acuden a las escuelas. Sin embargo, la sensación de calma nunca abandona plenamente a esta ciudad que rememora en varios rasgos a los poblados evocados por García Márquez.
Yataity también reclama la atención del Estado que en términos de los artesanos se encuentra inmóvil en la promoción de esta producción que, por falta de incentivos y trabas burocráticas, pierde oportunidades beneficiosas en el mercado nacional e internacional.
Los artesanos claman por una política de turismo que induzca al Paraguay a mirar hacia su interior y, especialmente, que se promueva la producción local sin alterar este oasis de paz, higiene, serenidad y perseverante respeto hacia sus tradiciones.
1.- La historia indica que fue determinante el bloqueo comercial exterior impuesto por José Gaspar Rodríguez de Francia para que las mujeres de Yataity comenzaran a aprender a hilar algodón, a tejer y a confeccionar las prendas.
2.- Cerca de 5.000 habitantes de Yataity desarrollan su vida muy relacionada a la confección del ao poi, tradición que se transmite de generación en generación y que permite a muchas familias que sus hijos vayan a la universidad.
3.- Para los artesanos, el auténtico ao poi es el realizado con hilado a mano, tejido en telar casero y el bordado también elaborado a mano. Este minucioso sistema de producción es el que sigue vigente aún en la ciudad de Yataity.