En esquinas, la ley del más fuerte

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Un peatón cruza por una franja peatonal en Asunción mientras un vehículo por poco se lo lleva por delante. Ni siquiera se puede decir que estas "cebras" están de adorno, porque, como la de la foto, están casi todas despintadas.

Sea por falta de educación vial, voluntad o simplemente por la prepotencia de los automovilistas, los peatones se encuentran totalmente desprotegidos en el tránsito por la ciudad. La franja peatonal, por ejemplo, es sobrepasada por los conductores cuando está reservada exclusivamente a quienes transitan a pie por la ciudad.

 

En las bocacalles rige la ley del más fuerte entre los automovilistas y conductores de ómnibus y el peatón debe abrirse paso venciendo los obstáculos de la prepotencia y la escasa o nula infraestructura urbana.   


El paso peatonal o paso de cebra, si es que existe, es ignorado por los conductores y hasta por los mismos peatones que ya no saben dónde deben cruzar la calle. Los automovilistas, por su parte, acostumbrados a ubicarse por encima de la franja en los semáforos, transgreden disposiciones de tránsito al quedarse encima del espacio que corresponde al peatón.   

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El peatón debe saber que al posar el pie sobre la franja de cada esquina el automovilista debe detenerse para que él pueda cruzar la calle. Pero también debe saber que no puede cruzar ninguna arteria si no lo hace desde las esquinas.   


En teoría, cualquier conductor con licencia debe saber que la franja de cebra, pintada o imaginaria, está reservada exclusivamente al peatón. En el caso de que no esté pintada, la misma tiene una prolongación de un metro y medio en las calles y tres metros en las avenidas. Esta extensión se cuenta desde la culminación de las veredas en las esquinas.    

 

Normativa ignorada   


La ubicación y el estacionamiento de vehículos encima de la franja de cebra están calificados como una falta grave en el Reglamento General de Tránsito. La multa es de dos jornales mínimos -G. 104.000- en caso de quienes avancen sobre ella; y cinco jornales mínimos -G. 257.000- para quienes se estacionan sobre ella. Sin embargo, sin la presencia de agentes de tránsito nadie respeta la franja y mucho menos al peatón.    


Florentín Giménez, director de Tránsito de la Comuna, reconoció que hoy en día las calles no han sido lo suficientemente adaptadas a los peatones. "Estamos acostumbrados a construir calles solo para vehículos y casi no se tiene en cuenta al peatón", dijo el funcionario.   

Según indicó, en 45 días entrará a regir un nuevo reglamento de tránsito que tiene un capítulo entero destinado al tránsito peatonal, en el cual se amplían las disposiciones que regulan el desplazamiento pedestre y la obligación de respeto por parte de los automovilistas.