Estado ofrece Pedernal a indígenas, pero Tierraviva y cacique rechazan

Este artículo tiene 13 años de antigüedad
Imagen sin descripción

Modesto Guggiari, gerente de las estancias administradas por Heribert Roedel, culpó a la ONG Tierraviva y al cacique Carlos Marecos del fracaso de la solución al problema de tierra de los indígenas de la comunidad Sawhoyamaxa, que consiguieron ante la Corte Interamericana (CIDH) de la OEA condenar al Estado a que se les restituya su territorio. Se les ofreció parte de la estancia Pedernal y rechazaron, e insisten en la expropiación de un área productiva.

Las tierras que reclaman los nativos se encuentran sobre la ruta Pozo Colorado-Concepción, departamento de Presidente Hayes, Chaco.

Para Guggiari, ejecutar la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre las tierras de Roedel significará una enorme erogación al Estado, además de ser un acto de injusticia; un premio al capricho del cacique Carlos Marecos y Óscar Ayala, de la ONG Tierraviva.

Relató que unos antropólogos que vinieron al Paraguay y recorrieron el territorio de estos nativos les habían advertido que no estaban siendo atendidos por el Estado. La Universidad Católica tomó este estudio, y en 1991, el diputado Martín Sannemann (PLRA) recorrió los lugares y sacó un dictamen que llevó a la Cámara de Senadores. Después de muchas discusiones, el Indi había resuelto válido el reclamo de los aborígenes, pero no sobre las tierras de Roedel. Sacó, incluso, una resolución negando la expropiación. El MAG e IBR también produjeron dictámenes y se rechazó en el Congreso
Después de estos rechazos, los indígenas recurrieron a la Corte Interamericana y esta instancia falló a favor de los nativos, obligando al Estado a pagar indemnizaciones. “Tierraviva sacó a los indígenas en la ruta porque anteriormente ellos estaban en Maroma, en las tierras de los Brusquetti. Cuando salieron de allí, los Brusquetti pasaron topadoras sobre la aldea que dejaron y se quedaron al costado de la ruta”, recordó.

Pero agregó que lo importante es la sentencia de la Corte, que dice que hay que restituir a los indígenas su hábitat. “Aquí viene el capricho de Marecos y Ayala, quienes solo quieren las tierras de Roedel y no parte de la estancia Pedernal”, apuntó.

El Gobierno ya planteó la utilización de Pedernal para solucionar este problema y la ONG y Marecos rechazaron, aunque prometieron estudiar el caso, pero aún no responden. El ofrecimiento de Pedernal, que está dentro del territorio indígena, cumple el mandato de la sentencia de la Corte-IDH, incluso se ahorrarán millones de guaraníes al Estado, y se hará justicia.

Se remontó nuevamente al pasado para indicar que en el estudio de los antropólogos figura que estos nativos son Chanawatsam, que significa “los del río Paraguay”. Allí tenían 250.000 hectáreas. “A nosotros nos tiraron el problema después del anuncio de que una comisión parlamentaria iba a visitar la zona y los nativos fueron llevados frente a la estancia Santa Elisa”, resaltó.

La sentencia de la Corte Interamericana, en el punto 136, dice que esta instancia no puede decidir si el derecho a la propiedad de los actuales dueños es más que los indios o que los indios son más que la propiedad, porque la Corte no es un tribunal de derecho interno; los que deciden en estos casos son el Parlamento y las instituciones; no obstante, aclara que a la Corte le compete analizar si el Estado garantizó o no los derechos humanos de los nativos.

“Nos han tratado de todo, de asesinos de indios, pero no es así, queremos solucionar el problema de fondo y aquí hay un capricho de Ayala y Marecos. En el punto 135 de la sentencia se prevé que corresponde al Estado devolver a los nativos las tierras reclamadas, pero aclara que si este se ve imposibilitado, deberá entregarles tierras alternativas de igual extensión y calidad, que serán escogidas de manera consensuada con los indígenas”, apuntó.

Según Guggiari, los abogados distorsionan la cuestión porque la Corte dice que se les den sus tierras ancestrales, y Pedernal forma parte de ese territorio que en algún momento tuvo 250.000 hectáreas.

Explicó que estos aborígenes son manejados por la ONG y resaltó que sawhoyamaxa está a 40 kilómetros del río Paraguay, mientras que Pedernal está a 12. En esa zona se ha plantado hasta arroz, y es mucho mejor para la pesca. Agregó que el argumento para pedir las tierras de Roedel es que las consideran latifundio de 61.000 hectáreas, que están divididas en siete firmas diferentes que son empresas fantasmas, en su mayoría creadas por Roedel para deforestar la región. “No hay que dejarse engañar por Roedel, porque al salir el pedido de la expropiación, él mantendrá 46.000 hectáreas, sin mencionar otras fincas que posee en el país”. Finalmente, dijo que la cuestión es clara, porque Roedel sabe que debe dar la tierra, además no pueden calificar de firmas fantasmas cuando que estas pagan impuestos.