Todos: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Señor, danos un renovado impulso para vivir la fe en nuestra familia.
Animador: En esta Navidad, Dios hecho Niño se acerca a nosotros, nos muestra su buena voluntad, nos da su gracia, nos invita a la reconciliación, a abrirnos a los demás, de manera especial a los miembros de nuestra familia.
Todos: Señor, danos un renovado impulso para vivir la fe en nuestra familia.
Animador: Virgen María, tú que escuchabas y ponías en práctica las enseñanzas de Jesús, haz que nuestra familia y nuestro país, en esta Navidad, renueve su compromiso de vivir en la unidad y en el amor.
Todos: Señor, danos un renovado impulso para vivir la fe en nuestra familia.
Animador: Recemos juntos el Padre Nuestro y el Ave María.
Canto.
Lectura bíblica: Jn 15, 4-10
La Eucaristía, Sacramento de nuestra salvación, realizada por Cristo en la cruz, es también un sacrificio de alabanza en acción de gracias por la obra de la Creación... Por Cristo, la Iglesia puede ofrecer el sacrificio de alabanza en acción de gracias por todo lo que Dios ha hecho: bueno, bello y justo en la Creación y en la humanidad”. Acción de gracias sobre todo por la familia, instituida por Dios para felicidad del hombre. “La acción de gracias la hacemos cada uno de nosotros por el cónyuge, por la bendición de los hijos, por los padres, por los parientes cercanos y lejanos; por toda la familia. Con la Eucaristía, la Iglesia expresa su reconocimiento a Dios por todos los beneficios, por todo lo que ha realizado mediante la creación, la redención y la santificación”.
En el Matrimonio, al formar la familia, los esposos también se unen íntimamente, en el más amplio aspecto del ser humano: el del espíritu encarnado que es cada persona. Esta unidad se da en varios aspectos: unidad del esposo con la esposa; unidad de los esposos con los hijos; unidad de la familia con la familia, unidad de la familia con la comunidad. En la Eucaristía recordamos diariamente la alianza que Jesucristo ha hecho con su Iglesia; es el sí que ha expresado y que no cambiará. Ahí, se pide perdón, se elevan oraciones, se escucha la Palabra de Dios; se ofrece cada quien a sí mismo. Hay diálogo, comunión y compromiso; hay alabanza, se reconocen los lazos familiares; hay misión. La familia cristiana ha de ser consciente de que su fuente principal de vida espiritual es la Eucaristía. Si su meta es la santidad, la celebración eucarística es el alimento, es el medio más eficaz para lograrlo. Se ha de privilegiar la Eucaristía dominical, el día de fiesta, el día en que, como familia de Dios, nos reunimos para participar de este misterio pascual de salvación a través de los ritos, signos y símbolos.
Es urgente recuperar el domingo y valorar de manera adecuada la celebración eucarística, en el día en que se celebra la Resurrección del Señor. El ritmo de la vida económica y social lleva en nuestros días a una desfiguración lenta del carácter sagrado de este día y, en consecuencia, a una disminución notable de la asistencia a la Santa Misa en los domingos y días festivos. Ciertamente, la Eucaristía dominical es un precepto que se debe cumplir no solo por ser mandato, sino por la necesidad que tenemos de Cristo. Para muchos cristianos, es casi el único momento de unión con Dios y con sus semejantes. Si se deja esto o se descuida, se pierde el único lazo de unión con la Iglesia, congrega semanalmente a los cristianos como familia de Dios en torno a la mesa de la Palabra y del Pan de Vida, es también la medicina más natural contra la dispersión. Es el lugar privilegiado donde la comunión es anunciada y cultivada constantemente.
Para el diálogo
¿Qué nos enseña nuestra fe sobre la Eucaristía?
¿Participas en familia de la Eucaristía?
¿Crees en la presencia real del cuerpo resucitado de Cristo y de su sangre, en la Eucaristía?
Si se nos quita la Eucaristía, la Misa ¿Qué pasaría?
Oración de los fieles: Jesús Eucaristía, escúchanos
Por la Iglesia, que siga anunciando la abundante redención por medio de sus ministros a ejemplo del Redentor. Roguemos al Señor.
Para que la Palabra de Dios, viva y eficaz, llegue al corazón de las familias, los transforme y los haga comprometer en la búsqueda sincera de la unión familiar, de la paz, justicia y el bienestar. Roguemos al Señor.
Por el aumento de vocaciones al sacerdocio para las diócesis y, para las congregaciones. Que en esta Navidad, el llamado de Dios a servir a su pueblo como sacerdote o religioso sea escuchado por los jóvenes y sus familias. Roguemos al Señor.
Por los gobernantes de todas las naciones, para que sea su prioridad la atención al más necesitado. Roguemos al Señor.
Por los que nos reunimos en esta Navidad en familia en torno al encuentro con el Redentor, para que un día también nos reunamos en la mesa celestial. Roguemos al Señor.
Compromiso
Que los jóvenes se comprometan a preparar para la clausura de la Navidad en familia el pesebre viviente.
Enseñar y ensayar a los niños para la presentación
Oración final
Animador: Al culminar este encuentro llevemos en nuestro corazón la palabra que escuchamos y compartimos, esto nos ayudará a mirar la Navidad con ojos de fe y esperanza.
Todos: Señor, que esta Navidad renueve la fe y el amor en nuestra familia.
Animador: Hemos reflexionado sobre nuestra familia reconociendo todo lo que significa en nuestra vida, es en ella donde se aprende a conocer y amar a Dios en los demás.
Todos: Señor, gracias por nuestra familia.
Animador: Que cada familia en el Paraguay sea un lugar donde se aprenda a conocer y a amar a Dios y a sus integrantes: papá, mamá, hermano/a, abuelo/a.
Todos: Señor, ayúdanos a fortalecer los vínculos familiares en nuestro querido Paraguay.
Animador: Recemos todos juntos pidiendo al Señor que mire con gran compasión y misericordia sobre las familias divididas y separadas, sobre los niños que no sienten el amor de sus padres. Que los integrantes de las familias paraguayas aprendan a perdonar y a amar con todo el corazón. Por estas intenciones recemos todos juntos un Padre Nuestro y Ave María.
Canto.