Anastasia Monges Vda. de Benítez (85) es la única sobreviviente de ocho hermanos, dos de los cuales cayeron en defensa de la patria durante la Guerra del Chaco.
“Eran tiempos muy difíciles porque en esa época se enrolaba a todos. Pero lo más doloroso no era ver a los soldados ir al Chaco, sino escuchar en el barrio el lamento de las madres cuando llegaban las cartas con la mala noticia. El temor era muy grande y a nosotros nos tocó vivir. Nos llegaron dos cartas anunciando la muerte de mis dos hermanos”, dice.
Ella tenía solo siete años cuando a sus padres, Clotilde Recalde y Pedro Monges Monges, les llegó la carta, primero dándoles la noticia de la muerte de su hijo Alejandro y luego la de Pedro Monges.
Su familia conserva como una reliquia una de las cartas –totalmente amarillenta–, que ha pasado de mano en mano y está fechada el 18 de setiembre de 1933.
El texto
En la misiva apenas se puede leer: “Señora Clotilde Monges. Cúmpleme, señora comunicarle la desaparición de su hijo el Sgto. 1º Alejandro Monges, en un encuentro con el enemigo en Pampa Grande (Camino Francia Aliguatá viejo) el día 14 del mes corriente. El Sgto. 1º Monges revistaba (…) Zapadores 7ma. División a mi cargo. En todas las ocasiones en que se le encomendó una misión la ha cumplido sin reserva ni vacilaciones, tal cuadraba a mi soldado de su índole: modesto, parco en el hablar pero siempre valiente.
No intento señora, aplacar su dolor de madre, con solo exaltar las virtudes guerreras de su hijo, pero tampoco puedo ocultarle el honroso comportamiento que tuvo Alejandro como soldado sin tacha.
A la compañía de zapadores a la cual perteneció el Sargento Monges, cúpole la misión de abrir a través del bosque un camino caminable que facilitara el aprovisionamiento de las tropas en operaciones, cuando a la caída de la tarde del 14 del corriente el enemigo incursionó por sobre (…) tratando de romper el asedio que imponía a los bolivianos que defendía Pampa Grande.
Trabóse lucha tenaz impidiéndose al enemigo el logro de su intento. Fue en acción del 14 en que Alejandro recibió herida mortal de cuya consecuencia falleció unas horas después. Sus restos yacen en pie de un árbol en Pampa Grande en cuya corteza sus compañeros grabaron su nombre y su procedencia, como recuerdo pero elocuente ofrenda.
Reciba Ud. en nombre de los camaradas de su hijo extinto y el mío propio más sentidos pésame”.
Firma: Tte. Segundo y Cmdte. de la Compañía Sánchez Palacios.
Al pie de la carta y a mano se anota el homenaje póstumo de ascenso que recibió el Tte. Monges en 1936 del presidente Higinio Morínigo.
