Los arroyos que desembocan en el lago Ypacaraí siguen arrastrando todo tipo de contaminantes arrojados en los 21 municipios que componen su cuenca.
Todo lo que se tira en los arroyos San Lorenzo, Capiatá, Yukyrymí, desembocan en el arroyo Yukyry que arrastra ese “cóctel” contaminante al lago Ypacaraí.
A la par, los arroyos Pirayú y Yaguaresa’y también aportan con materia orgánica y nutrientes (fósforo y nitrógeno) al lago.
Efluentes cloacales, agua servida domiciliaria, efluentes industriales y residuos sólidos son arrojados en estos arroyos, cuya consecuencia es un lago contaminado.
Parece cloaca diluida
El lago, ahora, aparenta a una cloaca diluida, con un aspecto de masa pastosa, negruzca, debido a la alta presencia de materia orgánica.
Es impresentable como atractivo turístico.
El problema de esta materia orgánica es el alto contenido de fósforo (P) y nitrógeno (N), que son “alimentos” de las tóxicas cianobacterias.
Seguirá el lago “verde”
Solo es cuestión de tiempo para que el lago se vuelva a teñir de verde. Basta que haga calor, que deje de llover, para tener de vuelta un “bloom” (aparición masiva) de cianobacterias.
No existe ninguna actividad que frene la contaminación en la cuenca, por lo que el panorama de este recurso lacustre no es nada alentador para la próxima temporada veraniega.
Cloaca y basura
Son dos los “enemigos” a combatir en la cuenca: los efluentes (cloacales e industriales) y los residuos sólidos.
Una idea como solución es lograr “ciudades verdes de la cuenca”, como clama ahora las Naciones Unidas por el Día de la Tierra que se recuerda esta semana. Cada ciudad puede encarar obras de alcantarillado sanitario que finalmente pagan los usuarios (no hay pérdida de recursos). Los fondos pueden ser de los royalties de Itaipú o de Fonacide.
La otra idea es lograr vertederos comunes para varios municipios de la cuenca.
