En la cima de la Loma San Jerónimo, a la sombra de un inmenso yvapovõ, permanece en pie la casita de adobe y tapias de barro de uno de los primeros pobladores. En parte la cubre una carcaza de madera terciada para que no se caiga con las lluvias.
Pintada de verde a la cal, perteneció al zapatero Robustiano Céspedes y su esposa Jacinta, que se habían instalado en la zona a principios del siglo pasado, recuerda Digna Céspedes (72), una de las descendientes.
“Está bien resguardadita para que no se caiga. Nos dijeron que es un patrimonio del barrio y que no la toquemos”, refiere Digna.
La casita da albergue cada Navidad a uno de los pesebres más concurridos de San Jerónimo, pues el belén se hace para honrar a un niño muy milagroso que amaneció en el portón de la casa hace añares.
Abajo de la loma, sobre una de las calles serpenteantes del peculiar sector también sigue en pie otra casita de adobe, pintada de blanco con las aberturas azules.
La modestísima vivienda es conocida por los lugareños cariñosamente como la “casita de los 100 años” y pertenece a la familia Medina. “Aquí vivió una poetisa llamada Mercedes Medina y también fue la casa de Jorgelina Medina, la primera odontóloga de nuestro barrio”, dice la profesora Limpia Allende, otra de las antiguas pobladoras del barrio San Jerónimo.
El último dueño era don Benancio Martínez Medina, excombatiente del Chaco que falleció a los 93 años.
Pero una de las casitas de adobe más importantes de Asunción que había sido revalorizada es el Museo José Asunción Flores de Punta Karapã, aunque hoy está abandonado y siquiera cuenta con un cuidador porque el rubro fue recortado por la Municipalidad.
El adobe fue fundamental en los primeros tiempos de Asunción. El Arq. Ramón Gutiérrez en su “Historia de la Arquitectura del Paraguay” menciona que los indígenas solo utilizaban horcones cubiertos con hojas de palma: “El muro de tapia fue incorporado por el español quien lo tomó a su vez del árabe pero el estanteo tiene otro origen pues se lo denomina habitualmente como pared francesa”.
Estas casitas son un patrimonio de la Asunción que está escondida.
