Cada día, en esta avenida unas 300 mil personas utilizan el servicio de transporte público y las quejas tienen que ver con el hacinamiento y la falta de asientos para viajar más cómodos. “Se viaja mal. Ni hablar si tenés que llevarle contigo a tu hijo o si vas con algún bulto. Es un maltrato”, comentó Aníbal Alcaraz.
En toda el área metropolitana existen unas 2.500 unidades que se traducen en una disposición de 100 mil asientos, pero la cantidad de usuarios ronda los 750 mil.
Comodidad
Para que se pueda viajar con comodidad, un bus normal debería transportar a unas 60 personas, pero según César Ruiz Díaz, de Cetrapam, una unidad traslada un promedio de 416 personas en cinco redondos. Más de 80 en cada viaje.
Si las largas filas son el escenario de la burocracia, los buses recurren al hacinamiento para arruinarte el día. “No se puede comparar con los animales. Nunca vi que en un transganado se llevara a las vacas unas encima de otras, como sucede en los buses”, resaltó Óscar Solís.
Los choferes son como los mosquitos, su molestia viene acompañada de un sonido: “Vamos a pasar un poco más para el medio, ahí hay espacio”. Esta es sin dudas la frase más odiada en los últimos 20 años.
“Te dicen que hay más espacio en el medio o en el fondo del colectivo, mientras tanto ellos siguen levantando gente en las estriberas”, remató Ubaldina.
“Somos unos dormidos. Más de uno llega tarde a su trabajo, pero nadie se anima a hacer algo”, se quejó Jorge Caballero, usuario de las líneas 20 y 27.
Evolución sardina
En las notas realizadas por el periodista Edwin Brítez, ya hace 37 años, se registró que los pasajeros recurrían a insólitas formas para no perder el viaje. “En nuestros días, viajar en el techo, en la escalera, en el paragolpe trasero, en la estribera, con el consiguiente peligro para la seguridad personal, es cosa corriente”, esto se lee en el epígrafe de la foto sobre esta problemática, que salió en la tapa del diario ABC Color el lunes 19 de mayo de 1975.
Tras la prohibición de usar el techo para vender más boletos, el interior del bus era el único espacio que los empresarios podían explotar. Hasta el año 1992, todos los colectivos tenían cuatro filas de asientos, pero luego se empezó a utilizar buses con solo tres filas de asientos. El motivo: donde viajan 10 personas sentadas, ahora podía viajar el doble o hasta el triple, pero paradas.
En las últimas décadas los empresarios han hecho un arbitrario uso del espacio dentro del vehículo. Son pocas las unidades que tienen impresa, como una advertencia de seguridad, la cantidad de pasajeros que la máquina puede cargar.
Según César Ruiz Díaz, de Cetrapam, en realidad la tendencia es que solo existan dos filas de asientos, que deben estar ubicados de tal forma que los usuarios viajen dándole la espalda a la ventanilla. “En EE.UU. no hay tres filas de asientos, como tenemos acá. La tendencia es que los asientos tengan el respaldo hacia la ventanilla”, planteó.
El transporte, en las actuales condiciones, es una verdadera tragedia para los usuarios, y lo lamentable es que la tendencia es hacia el empeoramiento del servicio en detrimento de todos.
Reclamos al 8800-11-0004
De 7:00 a 18:00, todos los usuarios del transporte público en el área metropolitana pueden denunciar las falencias y malos tratos en el servicio al número telefónico 8800-11-0004.
Setama registra las denuncias y convoca a las empresas involucradas. Siete de cada 10 denuncias son por maltrato de parte de los choferes.
