Según vecinos del lugar, el terreno es fiscal y pertenecería a la Municipalidad de Asunción. Innumerables denuncias a la Comuna ya fueron realizadas por los propios lugareños, sin que hasta la fecha se de solución a los reiterados reclamos.
El terreno está detrás de una precaria casita donde vive una antigua pobladora, doña Concepción. El lugar es un verdadero monte, hasta parece impenetrable y es tan inmenso que da con la parte trasera del Museo del Barro que se encuentra en la zona, sobre la calle Cabichuí.
El lugar, que se encuentra a escasos metros de edificios suntuosos de viviendas y corporativos, está repleto de aguas cloacales a cielo abierto que crecen con cada lluvia y arruinan las calles empedradas, llenas de pozos.
Además, hay otros terrenos baldíos sobre la calle Cañada que están llenos de malezas que superan la altura de un metro y medio. Son focos propicios de criaderos de mosquitos, una situación inadmisible cuando la capital se encuentra en crisis por los casos de dengue.
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Cansados de ir a la Comuna
Isacia Duarte es una antigua pobladora que vive en la zona a una cuadra de la avenida Aviadores. Ella nos comentó que vive con su madre de avanzada edad desde hace muchos años en el lugar y que están cansadas de tanto ir y venir a la Comuna asuncena, para denunciar la presencia de patios baldíos, pero hasta ahora no se les dio ninguna respuesta. “Acá vivimos en zozobra”, dijo la mujer.
