Portadores de la fuerza del Señor

Animador: Nos reunimos para prepararnos para la Navidad, nuestra fiesta cristiana. Este año dialogaremos sobre la vida consagrada, es decir, sobre la vocación que sienten varones y mujeres para entregar totalmente sus vidas al servicio del Reino de Dios.

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Todos: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Señor, danos muchas y santas vocaciones consagradas al servicio de tu pueblo.

Animador: En esta Navidad, Dios hecho Niño se acerca a nosotros, nos muestra su buena voluntad, nos da su gracia, nos invita a la reconciliación, a abrirnos a los demás, de manera especial a los miembros de nuestra familia.

Todos: Señor, danos muchas y santas vocaciones consagradas al servicio de tu pueblo.

Animador: Virgen María, tú que escuchabas y ponías en práctica las enseñanzas de Jesús, haz que nuestra familia y nuestro país, en esta Navidad, renueve su compromiso de vivir en la unidad y en el amor.

Todos: Señor, danos muchas y santas vocaciones consagradas al servicio de tu pueblo.

Animador: Padre Santo, que revelaste tu voluntad de que todos los hombres se salven, suscita en nuestra Iglesia jóvenes que quieran entregar totalmente sus vidas al Servicio de tu Reino.

Todos: Señor, danos muchas y santas vocaciones consagradas al servicio de tu pueblo.

Animador: Recemos juntos el Padre Nuestro y el Ave María.

Canto.

Mensaje bíblico

“Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos hasta los confines de la tierra” Hechos 1, 8.

La evangelización no se apoya en nuestros valores ni en nuestras fuerzas; pero todo lo que tenemos se convierte en instrumento de evangelización cuando somos disponibles. Somos testigos del Señor a través de signos pobres, pero portadores de la fuerza del Espíritu Santo. La fuerza del Señor actúa en la medida que tengamos conciencia consecuente de nuestras debilidades. Un testigo se amasa con la fuerza del Espíritu Santo. Y con la conciencia de la propia debilidad humana.

No se puede ser testigos solo a ratos, así como no se puede ser cristiano solo a rato. El carisma de Dios atrapa totalmente a la persona y colorea toda su vida para dejar entrever a Dios. No se trata de una reliquia o de un talismán mágico, sino de la fuerza del Espíritu Santo de manera estable y dinámica.

Somos testigos del Señor en tanto y en cuanto no seamos portadores de nuestros propios intereses y egoísmos. La fuerza del Espíritu no actúa a manera de varita mágica, sino a través del buen pastor que está dispuesto a dar la vida por sus ovejas, pues somos portadores de la fuerza del Señor.

Preguntas para el diálogo:

1- ¿Dónde se apoya la tarea de la Evangelización?

2- ¿Cuándo actúa la fuerza del Señor en nuestra vida?

3- ¿Cómo actúa la fuerza del Espíritu Santo?

Oración de los fieles: A cada oración respondemos: Señor, enséñanos tus caminos.

Padre, te pedimos por el Papa, los Obispos y Sacerdotes para que sean pastores fieles al mensaje de tu Hijo y así muestren a los hombres el camino de Salvación que es Cristo y su Iglesia. Roguemos al Señor.

Padre, te pedimos por todos aquellos que desempeñan alguna función de gobierno, o legislación para que busquen caminos de paz y concordia entre todos los pueblos. Roguemos al Señor.

Padre, te pedimos por los que sufren, para que vean en su situación el camino de la Salvación y puedan también recobrar el camino de la salud. Roguemos al Señor.

Por todos los que dedican sus esfuerzos al servicio de los demás, misioneros, voluntarios, para que abran con su trabajo caminos concordes al Evangelio de Cristo. Roguemos al Señor.

Por nuestras familias, para que sean luz en el camino de los hijos y estos descubran la alegría del seguimiento de Cristo. Roguemos al Señor

Compromiso:

Aconsejar a personas que todavía no recibieron el Sacramento de la Confirmación que se acerquen en su Parroquia y así buscar la manera de recibir la gracia del Espíritu Santo.

Si hay alguna ofensa, perdonarnos para vivir en armonía en el hogar, comunidad o barrio.

Oración final

Animador: Al culminar este encuentro llevemos en nuestro corazón la palabra que escuchamos y compartimos, esto nos ayudará a mirar la Navidad con ojos de fe y esperanza.

Todos: Señor, que esta Navidad renueve la fe y el amor en todos los consagrados al Servicio de tu Reino.

Animador: Hemos reflexionado sobre la vida consagrada reconociendo la belleza de responder generosamente al llamado de Dios

Todos: Señor, gracias por la vida y el testimonio de todos los consagrados que, con fidelidad y perseverancia, colaboran en la construcción de tu Reino.

Animador: Que cada familia en el Paraguay sea un lugar donde se aprenda a conocer y a amar la vocación a la vida religiosa y sacerdotal como un medio de servir a Dios y a su pueblo.

Todos: Señor, ayúdanos a reconocer tu presencia en la vida de los consagrados a tu servicio.

Animador: Recemos todos juntos pidiendo al Señor que mire con gran compasión y misericordia sobre la vida religiosa en nuestro país, y que suscite personas consagradas que vivan su vocación con entrega generosa y esperanza alegre. Por estas intenciones recemos todos juntos un Padre Nuestro y Ave María.

Canto.

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