Reciclan pilas que contaminan el agua de los ríos

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La Fundación Itá Enramada, que viene promoviendo la campaña “Con las pilas no se juega”, recuerda a la ciudadanía y empresas importadoras y de telefonía móvil que las pilas y baterías deben disponerse adecuadamente. Solo así se evitará la contaminación de los cauces hídricos.

Las pilas alcalinas duran hasta seis veces más que las de zinc y carbono. Están compuestas por dióxido de manganeso, hidróxido de potasio, zinc con mercurio (total 1%), carbón o grafito. Una sola pila alcalina puede contaminar 175.000 litros de agua; es decir, más de lo que puede consumir un hombre en toda su vida.

La pilas de níquel y cadmio (recargable) tienen la forma de la pila clásica, pero su ventaja es que se puede recargar muchas veces. Sus residuos son peligrosos, principalmente por la presencia de cadmio, un elemento altamente cancerígeno por inhalación. Se usan mucho en los teléfonos celulares.

Las pilas botón. Las más usadas tienen cerca del 30% de mercurio. Una micropila botón de mercurio puede contaminar 600.000 litros de agua.

Todos estos tipos de pilas son recolectadas por la Fundación Itá Enramada. Las mismas pueden juntarse en una botella o envase de plástico, tapado, que debe estar situado en el patio y a la sombra, ya que el gas que emana al abrirse, que es el amoniaco, es altamente contaminante.

“Una vez agotadas las pilas, no se deben tirar a la basura, al agua ni enterrarlas. Son residuos tóxicos que contaminan el ambiente. Hay que depositarlos en contenedores para proceder a su desecho especial”, recomienda Figueredo, quien invitó a las personas a que se acerquen con este material, a su sede ubicada cinco cuadras antes de llegar al Yacht y Golf Club. El teléfono 906-729 está disponible para cualquier consulta.

Resaltó que según la Administración Nacional de Navegación y Puertos (ANNP) ingresan 2.000 toneladas de pilas cada año, y la mayoría de los pobladores no conoce la forma adecuada de reciclar una pila.

“Un ciudadano común tira a la basura una pila de reloj, sin saber que esa pequeña batería puede contaminar 600.000 litros de agua, por eso la campaña busca orientar a las personas sobre esta problemática”, manifestó Figueredo.

La campaña que se inició hace 11 años tiene como eslogan “Con las pilas no se juega”. La misma pretende crear y promover conciencia acerca de la contaminación que provocan por los residuos urbanos tóxicos que existen en nuestro país.

La primera etapa de esta campaña, consiste en retirar la mayor cantidad de pilas del medio ambiente. La campaña pretende colocar 2.600 contenedores de pilas, en los puntos más estratégicos del país. La meta más ambiciosa de esta organización ambientalista consiste en la implementación de una planta recicladora en Paraguay que está en plena construcción por dos empresas privadas, en Ñemby.
En esta planta, las pilas serán sometidas a un molino, donde serán trituradas, y posteriormente clasificadas según sus residuos metálicos, plásticos y químicos para ser reutilizadas en las distintas industrias del Brasil. La planta es de característica similar a la utilizada en San Pablo, y tiene un costo aproximado de US$ 3 millones.

Según Figueredo, los ministerios de Salud y Educación deben declarar de interés nacional, y ambiental, la campaña “Con las pilas no se juega”, porque tiene relación directa con la salud y el medio ambiente.
Actualmente, unas 300 instituciones entre empresas, colegios, universidades, cooperativas, han firmado convenio de cooperación para evitar la contaminación de los cauces hídricos con metales pesados, que contienen las pilas, baterías, y placas electrónicas, que contienen cadmio.

Las pilas contienen varios elementos químicos que son altamente dañinos para el medio ambiente y el hombre. El agua contaminada con las pilas puede causar al ingerirla daños en el sistema nervioso; fallas renales, trastornos gastrointestinales, daños del hígado y en caso extremo, hasta la muerte.

- Una sola pila alcalina puede contaminar 175.000 litros de agua, es decir más de lo que puede consumir un hombre en toda su vida.
Una micropila botón de mercurio puede contaminar 600.000 litros de agua. De ahí la importancia de no tirar a la basura.