“La familia es el lugar afectivo en el que se generan los valores comunitarios más sólidos y se aprende a amar y a ser amado. Es en la familia donde se enseñan los primeros valores; valores que serán sustentos para la vida en sociedad y a lo largo de la existencia de la persona”, señala el padre Vicente Soria, en su reflexión al presentar la novena.
La novena invita este año a meditar sobre el respeto a la vida, dentro y desde la familia. Señala que la familia como promotora y continuadora de la vida es el primer lugar donde se debe fomentar el respeto por la misma, sobre todo de sus integrantes. Es el lugar del amor y de la vida.
Uno de los documentos más importantes del Concilio Vaticano II (la Constitución Gaudium et Spes –El gozo y la esperanza–, sobre la Iglesia en el mundo contemporáneo) afirma: “El bienestar de la persona y de la sociedad humana y cristiana está estrechamente ligado a la prosperidad conyugal y familiar. Por eso, los cristianos tienen en gran estima esta comunidad de amor que fomenta el respeto a la vida y que ayuda a los esposos y padres en el cumplimiento de su excelsa misión”.
El padre Soria señala que este es el ideal que se persigue como hijos de Dios, como miembros de una familia, todos aquellos que quieren un mundo mejor: una sociedad nueva afincada sobre sólidos valores, humanos y cristianos; un ideal en el que es imprescindible trabajar con fuerza y en unidad familiar para convertirlo en realidad. “La vida humana debe ser respetada y protegida absolutamente, en todos los sentidos y por todos desde el momento de la concepción, en su desarrollo y hasta la muerte”, expresa el padre Soria.
Agrega que la familia es verdaderamente el santuario de la vida, el ámbito donde la vida, don de Dios, puede ser acogida y protegida de manera adecuada contra los múltiples ataques a que está expuesta, y puede desarrollarse según las exigencias de un auténtico crecimiento humano.
El lanzamiento de la Navidad en Familia se realizó en la parroquia Perpetuo Socorro. En esa ocasión, el padre Humberto Villalba dijo que la Iglesia, en este tercer año dedicado a la familia, mira con preocupación la realidad actual, y destacó la necesidad de centrar la reflexión en la vida y la familia.
