Signo de Cristo

Este artículo tiene 11 años de antigüedad

Animador: Nos reunimos para prepararnos para la Navidad, nuestra fiesta cristiana. Este año dialogaremos sobre la vida consagrada, es decir, sobre la vocación que sienten varones y mujeres para entregar totalmente sus vidas al servicio del Reino de Dios.

Todos: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Señor, danos muchas y santas vocaciones consagradas al servicio de tu pueblo.

Animador: En esta Navidad Dios hecho Niño se acerca a nosotros, nos muestra su buena voluntad, nos da su gracia, nos invita a la reconciliación, a abrirnos a los demás, de manera especial a los miembros de nuestra familia.

Todos: Señor, danos muchas y santas vocaciones consagradas al servicio de tu pueblo.

Animador: Virgen María, tú que escuchabas y ponías en práctica las enseñanzas de Jesús, haz que nuestra familia y nuestro país, en esta Navidad, renueve su compromiso de vivir en la unidad y en el amor.

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Todos: Señor, danos muchas y santas vocaciones consagradas al servicio de tu pueblo.

Animador: Padre Santo, que revelaste tu voluntad de que todos los hombres se salven, suscita en nuestra Iglesia jóvenes que quieran entregar totalmente sus vidas al servicio de tu Reino.

Todos: Señor, danos muchas y santas vocaciones consagradas al servicio de tu pueblo.

Animador: Recemos juntos el Padre Nuestro y el Ave María.

Canto

Mensaje bíblico

“Así está escrito y así convenía que el Cristo padeciera y resucitara y se predicara en su nombre la conversión para el perdón de los pecados a todas la naciones. Vosotros sois testigos de estas cosas” Evangelio de San Lucas 24, 46-48.

Los apóstoles son testigos del amor de Dios. No hay amor sin disposición de cambio, de conversión, de aventurarlo todo. También los cristianos se comprometen a un cambio o conversión que le hace disponible para el amor. Ser testigos de Cristo es ser su signo, su huella viva, su “olor”. No se es testigo de Cristo si la gente no ve en mí a otro Cristo acercándome a mi prójimo, sobre todo a los necesitados, a los pobres, a los que son despreciados por la sociedad, anunciando de esta manera el amor de Dios.

La vida del sacerdote y del cristiano es una vida de testigo de Dios. Es una expresión de Cristo, su prolongación. Es correr la misma aventura de Cristo.

“En la Iglesia que es como el sacramento, es decir, el signo y el instrumento de la vida de Dios, la vida consagrada aparece como un signo particular del misterio de la Redención. Seguir e imitar a Cristo “desde más cerca”, manifestar “más claramente” su anonadamiento, es encontrarse “más profundamente” presente, en el corazón de Cristo, con sus contemporáneos. Porque los que siguen este camino “más estrecho” estimulan con su ejemplo a sus hermanos; les dan este testimonio admirable de “que sin el espíritu de las bienaventuranzas no se puede transformar este mundo y ofrecerlo a Dios” (LG 31) (CIC 932).

Preguntas para el diálogo:

1) ¿De qué son testigos los apóstoles?

2) ¿Cómo se puede ser testigo de Cristo hoy en nuestra sociedad?

3) ¿Encontramos testigos de Cristo en nuestro ambiente? Compartir algunos ejemplos.

Oración de los fieles: A cada oración respondemos juntos. Señor, que seamos signos de tu presencia en el mundo de hoy.

Por todos los ministros de la Iglesia: obispos, sacerdotes y diáconos que su testimonio sea un signo de la presencia de Cristo. Roguemos al Señor.

Por los religiosos y religiosas que trabajan compartiendo la vida con los más abandonados y los pobres, que sean en medio de ellos signo de la presencia de Cristo. Roguemos al Señor.

Por los marginados y desesperanzados de nuestra sociedad para que encuentren en el testimonio de quienes creemos en Cristo un motivo de esperanza. Roguemos al Señor.

Por los enfermos y por los que sufren para que el testimonio cercano de los consagrados sea para ellos signo de la presencia de Cristo. Roguemos al Señor.

Por cada uno de nosotros, quienes estamos participando de estos encuentros de Navidad en Familia para que crezcamos en nuestra fe, esperanza y caridad y seamos signo de la presencia de Cristo en nuestro ambiente. Roguemos al Señor.

Compromiso:

1) Visitar a un enfermo que necesite nuestra ayuda.

2) En familia visitar a vecinos, amigos o parientes y dialogar sobre la vida consagrada.

3) Rezar en familia por el aumento de las vocaciones religiosas y sacerdotales.

Oración final

Animador: Al culminar este encuentro llevemos en nuestro corazón la palabra que escuchamos y compartimos, esto nos ayudará a mirar la Navidad con ojos de fe y esperanza.

Todos: Señor, que esta Navidad renueve la fe y el amor en todos los consagrados al servicio de tu Reino.

Animador: Hemos reflexionado sobre la vida consagrada reconociendo la belleza de responder generosamente al llamado de Dios

Todos: Señor, gracias por la vida y el testimonio de todos los consagrados que, con fidelidad y perseverancia, colaboran en la construcción de tu Reino.

Animador: Que cada familia en el Paraguay sea un lugar donde se aprenda a conocer y a amar la vocación a la vida religiosa y sacerdotal como un medio de servir a Dios y a su pueblo.

Todos: Señor, ayúdanos a reconocer tu presencia en la vida de los consagrados a tu servicio.

Animador: Recemos todos juntos pidiendo al Señor que mire con gran compasión y misericordia sobre la vida religiosa en nuestro país, y que suscite personas consagradas que vivan su vocación con entrega generosa y esperanza alegre. Por estas intenciones recemos todos juntos un Padre Nuestro y Ave María.

Canto.