“Antes trabajaba con una Polaroid instantánea y las fotos eran chicas. Hoy, podemos entregar fotografías instantáneas de 10x15, gracias a la impresora portátil”, contó al tiempo de mostrar el díptico, tipo álbum, en el cual se coloca la foto obtenida y se entrega al cliente. En la portada del material está la imagen de la Virgen de los Milagros, en su interior la foto del o los visitantes y al dorso la historia de la Virgen y una oración alusiva. “La mayoría quiere llevar un recuerdo”, resaltó.
Sobre el lugar donde las personas prefieren tomarse la foto, Espínola aseguró que “con el Santuario de fondo”.
El costo del díptico es de G. 15.000 y, según nuestro entrevistado, son 12 los fotógrafos autorizados por el obispado para dedicarse al rubro, en las inmediaciones de la explanada del Santuario.
Consultado si deben compartir las ganancias con la iglesia, enfáticamente respondió: “No, es trabajo particular”.
Espínola vive en el barrio Daniel Escurra de Caacupé y manifestó que tiene familia, a la que sostiene gracias a sus trabajos fotográficos.
