La víctima es Diana Almada, quien posiblemente no soportó la dosis de anestesia, según relataron sus familiares. Dijeron que la pequeña ingresó al centro asistencial en perfecto estado de salud y caminando para una intervención menor, que no era un procedimiento delicado.
La misma había sido operada hace unos meses por el doctor Javier Alfonso, ocasión en que le fueron puestos dos aparatos de audición por la deficiencia que presentaba. Los aparatos debían desprender de forma natural, pero esto solo ocurrió con uno, mientras el otro quedó atorado en el oído de la niña.
Los médicos programaron una segunda intervención para extraer uno de los auriculares la semana pasada.
Los familiares señalaron que después de larga horas de espera, los profesionales informaron que la paciente empeoró y que fue ingresada a la sala de Unidad de Terapia Intensiva del mencionado sanatorio, a raíz de una muerte cerebral causada por un paro cardiorrespiratorio.
Miguel Ángel Almada, padre de Diana, señaló que hasta ayer de mañana no habían escuchado una información oficial de parte de los responsables del sanatorio y que los encargados de la cirugía no dieron la cara para explicar lo que pasó.
“Es muy doloroso lo que estamos viviendo y pedimos que se aclare lo que pasó. Me parece muy irresponsable la forma de actuar de los directivos del centro asistencial, pues después de tres días ya deberían tener los informes oficiales”, aseveró el progenitor de la niña.
Por su parte, el doctor Julio Cascan, director del centro médico, admitió que la paciente sufrió las graves complicaciones durante el procedimiento quirúrgico. Agregó que los familiares tienen todo el derecho de solicitar la autopsia para que la justicia determine si se trató o no de una negligencia médica. Dijo, además, que iniciarán una investigación paralela a la de la Fiscalía para tomar una determinación.
