Uno de los siete tesoros de Asunción

Edificada en 1854 y bendecida dos años después, la iglesia de la Santísima Trinidad era originalmente la capilla particular y mausoleo de la familia presidencial de Don Carlos A. López. Actualmente es uno de los siete tesoros de la ciudad de Asunción y un verdadero monumento nacional. Su arquitectura neoclásica y sus detalles así como el interior impresionan a propios y extraños. Aguarda su recuperación total y puesta en valor.

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La iglesia de Trinidad es una verdadera joya que resalta desde lejos. Su silueta ocupa una parte alta del antiguo paraje del Ybiray.

Isidro Troche (66), quien desde niño vivió en Trinidad, es el sacristán de la parroquia y guarda gratos recuerdos del templo, algo que comparten todos los lugareños. “Yo vivía en los bajos de San Jorge y en esa época todavía no teníamos agua de Corposana en varios lugares del barrio. Tomábamos agua natural del pozo”, menciona.

Es que el principal pozo de donde la gente se surtía de agua potable era el de la iglesia de Trinidad. “En época de sequía aquí nunca se acababa el agua. La gente venía en fila con las cantarillas en la mano o cántaros sobre la cabeza a buscar el agua que era muy rica. Todavía no existía la murallita y el patio de la iglesia apenas estaba separado de la calle con un precario alambrado”, comenta.

Pero el pozo está tapado y con el agua permanece silenciosa desde hace años. “Cada tanto, los vecinos venían en grupos a limpiarlo. Era toda una celebración. Después esperaban que aflorara el agua pura para llevar. Hesatî asy (era cristalina)”.

Otro recuerdo de los parroquianos está en el reloj que en otra época marcaba la hora, pero hace tiempo se detuvo. Tampoco se hacen tañir más las campanas y el llamado a los fieles se hace reproduciendo el sonido de ellas mediante una grabación a través de los parlantes.

La campana principal de la torre fue bajada en noviembre de 2008 para ser restaurada, pero tal cosa nunca ocurrió. Ahora se encuentra en el interior de la iglesia depositada a un lado. Es una reliquia fundida en la planta siderúrgica de Ybycuí, poco antes de la Guerra contra la Triple Alianza.

Para acceder a la torre hay que alzar los pasos cuidadosamente en medio de la oscuridad a través de una vetusta escalera de madera. También hay que abrirse paso entre telarañas, abundante estiércol de palomas y murciélagos. Desde hace años casi nadie sube hasta la torre.

Sin embargo, el esfuerzo vale la pena por la vista que se puede obtener desde ese lugar. Una panorámica completa del Jardín Botánico, al norte; el río que demarca los límites de Trinidad, al oeste y al sur se ve el centro de Asunción con sus edificios.

La iglesia de Trinidad es una de las más importantes del periodo lopista y la edificación fue realizada bajo la dirección del constructor italiano Alejandro Ravizza junto a profesionales paraguayos.

La obra todavía no había terminado cuando fue bendecida el 13 de abril de 1856. Sin embargo. la inauguración oficial tuvo lugar en el día de Corpus Christi de ese mismo año, aunque la obra fue entregada recién cuando concluyó en 1864, dos años después de la muerte de Don Carlos Antonio López, quien fue sepultado en el lugar, tal como había sido su voluntad.

El estilo corresponde al neoclásico con fachada tipo tapa. En el exterior el diseño es sencillo y resaltan sus ornamentos como pilastras y arcos que preceden la entrada principal, al igual que los corredores de ambos lados. El decorado interior es totalmente barroco muy bien trabajado. Una verdadera joya de nuestro patrimonio.

Otras ornamentaciones exquisitas y muy bien logradas se pueden observar en los retablos. Los elementos laterales fueron traídos de la Iglesia de Yaguarón, junto a otros que han sido traído de otras partes. En la sacristía se encuentra un gran baptisterio de mármol (foto), cuyo origen no se pudo precisar.

En el año 2010, ocasión en que Asunción fue Capital Americana de la Cultura, la Iglesia de Trinidad con justicia fue elegida entre los siete tesoros del Patrimonio Cultural Material de la Madre de Ciudades.