Capataz cobró G. 7 millones por dejar morir a su patrón y familia

La Policía prácticamente da por esclarecido el caso del asesinato de un matrimonio y de sus dos nietos en una estancia del Chaco. El brutal ataque fue para el robo de los animales que había en la finca y que ayer aparecieron en un frigorífico de Belén (Concepción). Fueron apresados los dos presuntos autores materiales y el capataz. Este último contó cómo murieron sus patrones. Un abigeo que había caído el año pasado surge como el cerebro de la masacre.

José Rosa Vera Medina, capturado.
José Rosa Vera Medina, capturado.

Los dos supuestos autores del homicidio de cuatro personas son los hermanos José Rosa Vera Medina (39) y Carlos Leonor Vera Medina (34), quienes fueron traídos anoche a Asunción por el propio comandante de la Policía, comisario general Walter Vázquez. Los sospechosos cayeron en la tarde en la zona de Cruce Pioneros.

Aunque hay elementos prácticamente irrefutables en su contra, José y Carlos culpan del cuádruple asesinato al capataz de la estancia Taguató, Vicente Ramírez Acosta (40), quien por su lado fue apresado ayer de mañana en un inquilinato de Fernando de la Mora, donde también fue detenida su mujer, Elizabeth Duarte Villalba (40), y el exmarido de esta, Evelio Ramón Yegros Mareco (50).

Yegros fue quien alquiló el lugar, pero el propio capataz dijo que no tiene nada que ver en la masacre que fue descubierta el domingo último en la hacienda Taguató, situada 150 kilómetros al norte de Mariscal Estigarribia, en el departamento de Boquerón.

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Las víctimas del demencial ataque fueron el dueño del establecimiento, Alcibiades Desiderio Ayala Coronel (71), su esposa Francisca Nidia Núñez de Ayala (71) y los nietos de ambos, Milagros Nahyara Sánchez Ayala (10) y Franco Manuel Sánchez Ayala (7).

Espantosos detalles

El capataz Vicente Ramírez Acosta declaró ayer que supuestamente fue obligado por los hermanos Vera Medina a presenciar el asesinato de sus patrones y de los niños, aunque la Fiscalía y la Policía sospechan que en realidad él mismo participó de la matanza y del ocultamiento de los cadáveres en una especie de aljibe que hay en la propiedad.

Según el capataz, el asesinato múltiple ocurrió el martes a las 14:30, cuando la familia llegó a la estancia como para que los niños pasaran ahí sus vacaciones escolares de invierno.

Siempre según la versión del detenido, él, su concubina, las tres hijas y la nieta de esta tuvieron que convivir cuatro días con los cuerpos semienterrados. Dijo que no avisaron a la Policía porque fueron amenazados por los citados hermanos.

El escape

Vicente Ramírez Acosta reveló que el viernes de noche, ya tres días después del crimen, llegaron a la estancia tres camiones transganado que fueron llenados con los animales de la estancia.

Un camión fue llevado hacia la frontera con Bolivia y hasta ayer no fue localizado. Los otros dos ingresaron el sábado de noche al frigorífico Athena Foods de la ciudad de Belén, de donde ayer fueron recuperados 86 animales vivos.

El capataz expresó que inicialmente el trato con los hermanos Vera Medina era vender cada carga de animales por G. 45 millones, aunque al final al empleado infiel le pagaron solamente G. 7 millones.

Vicente trabajaba desde hace tres meses en la estancia Taguató, donde cobraba G. 1.300.000 por mes, según explicó. Aparentemente, fue él mismo quien proveyó a sus cómplices los papeles de los animales de su patrón para que fueran gestionados en el Senacsa los permisos correspondientes para el traslado y la venta.

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