Mencionó que con la inundación, las calles se convirtieron en atracaderos de pequeñas embarcaciones que traen productos desde la Argentina. De esta manera se logran burlar los controles en puestos fronterizos.
“En los bañados, este flagelo arrecia con mayor frecuencia en las noches, cuando es más difícil controlar debido a lo riesgoso que es enviar personal, incluso a cualquier hora del día. El sábado pasado tuvimos un incidente en el que una de nuestras embarcaciones fue destruida por uno de estos contrabandistas”, relató.
Alegó, además, que tienen recursos limitados.
