La Iglesia Católica celebra hoy tres acontecimientos que Jesús protagonizó en la víspera de su muerte: la institución de los sacramentos de la eucaristía, para ser el alimento espiritual de sus seguidores, conocida como Última Cena; y el sacerdocio, para que ese banquete se renueve hasta el fin de los tiempos, y también el mandamiento del amor, para que el creyente sea un servidor del semejante.
Estos hechos se recordarán en todas las parroquias. En la Catedral Metropolitana, a las 9:00, tendrá lugar la misa crismal, durante la cual se bendecirán los óleos (aceites) que se utilizarán en la consagración de los cristianos. La misa vespertina, de las 19:00, estará presidida por el arzobispo, monseñor Edmundo Valenzuela. En ese acto se recordará la institución de la eucaristía y el mandamiento del amor. Se escenificará además el lavatorio de los pies, que hizo Jesús con sus discípulos como gesto de humildad. Esta noche comienza el triduo pascual, que el sábado en la Vigilia Pascual proclamará la resurrección de Jesús. (Ver infografía)
Viernes Santo
Igualmente, mañana se recordará la pasión y muerte de Jesús. En la Catedral Metropolitana la ceremonia tendrá lugar a las 15:00. El Sábado Santo la vigilia pascual será a las 19:00.
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Ayuno y abstinencia
Para los católicos, mañana Viernes Santo es día de ayuno y abstinencia. El ayuno consiste en hacer una sola comida fuerte en el día. La abstinencia consiste en no comer carne. Son días de abstinencia y ayuno el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo.
La abstinencia se obliga a partir de los catorce años de edad y el ayuno desde los dieciocho hasta los cincuenta y nueve años de edad.
Con estos sacrificios, se trata de que todo el ser (espíritu, alma y cuerpo) participe en un acto en que reconozca la necesidad de hacer obras que reparen los actos de pecado.
Unos años atrás, hoy y mañana, así como el sábado, eran días de mucho silencio. Luego del canto del Gloria de esta noche, todos los actos se anunciaban con el sonido de la matraca, un implemento de madera que tenía argollas de hierro, que al agitar hacía ruido. Las campanas volvían a sonar en la misa de la Vigilia Pascual.
