La solidaridad entre los Bañados (Norte y Sur) se hizo sentir ayer durante la presencia del Pontífice en la humilde y sufrida zona ribereña donde claman por la igualdad de los derechos, como la de tener una mejor vida, la atención a la salud y la posibilidad de una educación digna.
Las organizaciones de los Bañados estuvieron representadas en la voz de María García, quien cuando le tocó hacer uso de la palabra en el acto protocolar ante la ilustre visita sostuvo que “es un momento oportuno para contar con su presencia tan especial; usted papa Francisco como pastor de la Iglesia Universal viene impulsando la lucha por la dignificación de los pobres, por eso su presencia nos transmite un gran aliento, fuerza y esperanza a quienes habitamos este lado de nuestra ciudad capital”.
“El Estado no se ha ocupado de nosotros, ni nos mira ahora con buenos ojos”, indicó García ante el Papa y en ese momento vino la ovación del gentío que se hizo presente en la arenosa y fangosa cancha de la capilla San Juan. “No nos ven como sujeto de derecho, sino que para su responsabilidad somos un vacío social. Somos un problema a solucionar”.
Según la dirigente ribereña, para el Estado el problema no son sus necesidades, ni sus carencias, sino su propia existencia. Pero advirtió que no se resignan, ni se dejan llevar por la tristeza y encaran el desafío cotidiano como oxígeno, el fuego de la fe y la esperanza. “Hace mucho que vivimos en estos lugares, algunos hace 80, 60 años y la gran mayoría hace más de 30 años. Ganamos un pedazo de tierra para nuestras casas mediante un sacrificio inmenso y construimos nuestros barrios palmo a palmo, lo hicimos habitables venciendo los rigores de los terrenos. La crecida del río y el abandono a la hostilidad de las entidades públicas han sido una dura lucha al levantar un hogar en medio de las penurias”.
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La lucha de los bañadenses se sustenta en el pedido de regularizar a costos alcanzables las tenencias de tierras que habitan y poseen hace décadas. “Solicitamos viviendas dignas o que podamos mejorar la que ya tenemos. Así como la atención a la salud y la posibilidad de una educación digna”, afirmó en el mensaje expuesto al Pontífice.
“Nuestra organización bañadense, nuestras propuestas y dignidad son nuestras arcas y remos en las aguas que navegamos y que no están tranquilas. La solidaridad de la gente y los efectos positivos que dejará su paso serán esos vientos que nos podrán llevar a un buen puerto, Santo Padre”, señaló García, al tiempo de exponer que se enfrentan actualmente a proyectos viales e inmobiliarios que amenazan su arraigo y legítimo derecho. “Esos proyectos no son para favorecernos, sino para favorecer a quienes ya tienen tierras en exceso y muchas viviendas. Dichos proyectos no incluyen esa mirada social con sentido de justicia e igualdad y equidad”.
La gente del Bañado acusa que pretenden desplazarlas y reubicarlas arbitrariamente o “encimarnos en un lugar pequeño aislado sin un medio de vida posible, sin acceso a condiciones básicas que aseguren la calidad de vida que nos corresponde”, sostienen.
