La luminaria se utiliza en tiempos difíciles o para calmar la furia de los temporales.
Doña Eleuteria Ortellado (65) vino hasta la Villa Serrana desde la localidad de Teniente Morales, Carayaó, Dpto. de Caaguazú.
Ella encendió varias velas y recogió otras para llevárselas a sus parientes y vecinos que le pidieron para sortear los tiempos difíciles, sobre todo ahora que hay tormentas muy fuertes.
Comentó que su peregrinación a Caacupé no tuvo pausas desde hace 40 años y que siempre venía acompañada de su marido. Esta vez vino ella a pagar la promesa por la salud de su esposo, Luis Melgarejo, quien padecía de una enfermedad y ahora se curó luego de encomendarse a la Virgen de los Milagros.
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La mujer llegó a pie desde Coronel Oviedo, tal como lo viene haciendo desde hace unos nueve años con un grupo de vecinos y parientes. “Nos juntamos todos y venimos haciéndonos compañía para pagar nuestra promesa”, agregó.
Como ella, muchas otras personas buscaron los puntos de encendido de velas para hacer una ofrenda de luz a la Inmaculada Concepción y recibir su gracia.
