“Jefa militar” usa FF.AA. para tareas de su ONG

Lucía Elvira Duarte de Garcete, esposa del comandante de las Fuerzas Militares (FF.MM.), general Luis Garcete Espínola, además de dedicarse a su Fundación privada en horas en que debe cumplir horario y prestar servicios como asalariada del Estado, utiliza la estructura de las FF.AA. para las actividades de su organización. Bajo el mando de su marido, la mujer dispone de RR.HH., infraestructura, para su ONG que funciona dentro de las FF.MM.

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Lucía Elvira Duarte de Garcete, esposa del comandante de las Fuerzas Militares (FF.MM.), general Luis Garcete Espínola, la “bondadosa” funcionaria pública que sale a “ayudar” con su Fundación privada mientras cobra un sueldo del Estado, dispone de la estructura de las Fuerzas Armadas (FF.AA.) para sus actividades sociales.

La primera dama militar cuenta con una oficina dentro de las FF.MM., donde opera su organización privada integrada por “esposas” de militares. La Fundación se denomina Nuestra Señora de la Asunción (Funsa) y se dedica a la “asistencia en salud y educación a los integrantes de las FF.AA. y a la comunidad civil”, según explicó la misma.

La organización es privada pero utiliza recursos públicos en sus “asistencias”, con la venia del comandante de las FF.MM., a la vez esposo de la administradora de la Fundación.

Recursos públicos

Duarte moviliza funcionarios militares, camiones, ómnibus, para las asistencias que realiza su Fundación. En su cuenta de Facebook ostenta las ayudas de su organización utilizando militares, cuando la función de los mismos es velar por la seguridad.

En su Fundación trabajan de secretarias dos funcionarias militares con sueldo del Estado, la teniente Sandra Karina Cárdenas, que cobra un salario base de G. 3.465.705, y la sargento Andrea Estela Martínez, quien percibe una remuneración básica de G. 2.919.488. Ambas fueron encontradas en la ONG cuando ABC accedió a la entrevista con la presidenta.

Duarte llegó a confirmar: “Yo le llevé ayuda a Benjamín Aceval, al asentamiento Tierra Prometida. Yo mandé arreglar toda la escuela Roa Benítez. Mandé arreglar todo el colegio Cerrito donde me recibí, me dieron un reconocimiento. Eso yo hago en hora de mi trabajo, te cuento bien”, subrayó.

La mujer del comandante venía sosteniendo un solapado planillerismo mediante su ONG, hasta que investigaciones periodísticas evidenciaron su comisionamiento fantasma a la Agrupación de Defensa Ambiental (ADA), donde ni aparece pero cobra G. 3.500.000 al mes. A todas luces y bajo la protección del marido, la solidaria mujer funge de “voluntaria” mientras cobra en el Estado.

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