Crecimiento de la pobreza

La constante investigación que hace el CADEP nos ha dejado un interesante estudio sobre la pobreza. La dolorosa situación de tantos paraguayos que la padecen y la grave repercusión que su injusta situación produce nos obligan a todos a reflexionar sobre los hechos y actuar en busca de soluciones reales. Digo todos porque todos somos activa o pasivamente, corresponsables de la dramática desigualdad y porque hemos elegido no pocos políticos para que resuelvan el problema de la pobreza y la injusticia social, administrando y desarrollando con justicia el bien común, y en vez de trabajar para el bien común se aprovechan del poder que se les ha confiado para su propio beneficio y no para el beneficio de todos equitativamente compartido. O, peor todavía, no faltan políticos con poder y en gobierno que están siendo agentes provocadores de pobreza.

Estos políticos acrecientan la pobreza porque son corruptos y corruptores y roban y enseñan a robar el dinero del pueblo. Los hay comprometidos con el narcotráfico, grupo criminal que vive al margen de la ley, que con las drogas destruyen los cerebros de niños, adolescentes y jóvenes, empobreciéndolos radicalmente y empobreciendo a la sociedad al destruir lo más valioso dejándonos la carga de sujetos inútiles y adictos.

La pobreza está creciendo, por más que el marketing político nos quiera convencer de lo contrario, manejando las cifras para hacerles decir lo que la realidad no dice.

Hay políticos que nos empobrecen privilegiándose y regalándose combustible, turismo, seguro médico y hospital de lujo, con, jubilación precoz y abultada. No hay dinero para los hospitales, camas, medicinas del pueblo, pero sí para que con apoyo de políticos corruptos el IPS, el MOPC… hagan ganar licitaciones extorsivas.

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La pobreza crece porque el sistema educativo no cumple su misión. Sin educación, formación y capacitación de calidad el sistema deja a los jóvenes y adultos en estado de subdesarrollo humano y por tanto incapaces de satisfacer las exigencias del mundo laboral/profesional, y consecuentemente lanzados al desempleo y la emigración, es decir, se les abandona en la pobreza personal y derivadamente económica y social.

La raíz más profunda y radical de la pobreza está en el cerebro, este cerebro cuyas maravillosas potencialidades nuestra educación apenas desarrolla.

Será imposible erradicar la pobreza mientras el sistema educativo siga lanzando a la sociedad adolescentes y jóvenes incompetentes y subdesarrollados porque sigue enfermo y desactualizado y sea incapaz de cortar la hemorragia de las deserciones antes de acabar la educación media.

Los avances científicos y tecnológicos auguran el crecimiento de la desigualdad, porque crece el desempleo en todo el mundo y los servicios que todavía se pueden ofrecer con bajo nivel de educación serán atendidos con recursos tecnológicos de robótica, inteligencia artificial e informática; y los trabajos de producción de bienes serán transferidos en su mayoría a nuevos recursos sofisticados con mayor productividad y altas exigencias de conocimientos y nuevas competencias para lo que no estamos educando a nuestros educandos menores y no digamos a adultos.

Por otra parte el acceso y dominio de las próximas sucesivas tecnologías, tanto para el trabajo, como para la salud y el bienestar serán muy caros, solamente accesibles para los ricos, con lo cual la brecha de la desigualdad será más ancha y profunda.

La fuente más fecunda de poder y riqueza, como he comentado en otras ocasiones, es sin duda la apropiación y la producción de conocimientos actualizados, lo cual requiere habilidades y competencias personales, que sustenten al máximo nivel posible la autonomía y la capacidad permanente de adaptación a los cambios. Nuestro sistema educativo en todas sus modalidades y niveles está lejos de poder ofrecer una educación que capacite a sus educandos con estas características, porque atiende poco al desarrollo humano en cuanto tal y se dedica casi exclusivamente a transferir a la memoria conocimientos frecuentemente de poca actualidad.

Es preocupante que nuestros sucesivos gobiernos democráticos todavía no hayan comprendido que la pobreza y el subdesarrollo tienen su raíz principal en el subdesarrollo educativo y, en sus políticas reales (no en sus discursos), aún no hayan optado realmente por la educación para erradicar la pobreza y salir del subdesarrollo, como hicieron hace años Corea, Taiwán, Singapur…

jmonterotirado@gmail.com

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