Cerro-River, dos momentos diferentes

Un partido de fútbol no se puede predecir fácilmente. A veces las estadísticas y la realidad del momento de un equipo inclinan la balanza hacia tal o cual conjunto, pero resulta que en el juego no “salieron las cosas”, o el equipo seguro perdedor en la previa se “colgó del travesaño” y le malogró el triunfo al candidato ganador.

Los partidos son como esas peleas de boxeo en el que uno de los contendores le lleva por delante al contrario, pero en un descuido y en el último segundo, este último propina un tremendo puñetazo y se queda con la victoria por KO. Por eso, es arriesgado pronosticar un resultado.

En el encuentro que jugarán este jueves en Buenos Aires Cerro Porteño y River Plate, pareciera que las ventajas están a favor del conjunto argentino. El último fin de semana derrotó con contundencia a otro grande, Racing, por 6-1, exhibiendo un juego rápido, frontal y preciso. Por su parte, Cerro Porteño empató sin goles con Olimpia, exhibiendo un rendimiento opaco, con desesperante lentitud en las salidas, con defensores y mediocampistas que reciben la pelota en la mediacancha y, en vez de buscar al compañero ubicado en el terreno contrario, devuelven la pelota hacia atrás, para terminar en los pies del arquero Juan Pablo Carrizo, quien la rechaza, generalmente para la cabeza de un defensor contrario. Uno puede pensar que si Cerro juega así, River le va a pasar por encima. Pero cada partido tiene sus bemoles.

En un comentario que publicamos el 17 de abril de este año, decíamos que “Cerro Porteño ‘patentó’ un sistema de juego que le ha dado más dolores de cabeza que satisfacciones”, refiriéndonos a esa lentitud en el juego de la defensa y el mediocampo, que evita las sorpresas y que otorga todo el tiempo necesario a los defensores contrarios para organizar las marcas y le saquen protagonismo a los delanteros. Son ocho, diez o más toques, con gran parsimonia, entre mediocampistas y defensores antes de que la pelota pase el mediocampo.

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En los primeros partidos a las órdenes de Miguel Ángel Russo se vio un gran dinamismo, pero después el equipo fue cayendo en la misma modorra de siempre. Otro defecto frecuente en el equipo es el adelantamiento de los laterales, pero sin la cobertura necesaria para contener el rápido desplazamiento de los adversarios. Y en este sentido, River fue lapidario ante Racing el fin de semana.

Repetimos, los partidos dan sorpresas y puede ganar cualquiera de los equipos. Cerro Porteño tiene un excelente plantel. Es de desear que el técnico obtenga de cada uno de ellos el mejor rendimiento para un lance tan importante para la institución.

deportes@abc.com.py

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