Otra estrategia

Ante los muy bajos resultados, las quejas y críticas generalizadas y constantes de madres y padres y de la opinión pública es necesario y urgente que los responsables del sistema educativo reaccionen y cambien las claves de la educación y de la enseñanza.

Las quejas y críticas no son caprichosas ni mal intencionadas, reclaman el derecho de tener una educación de calidad. Tales críticas están respaldadas por evaluaciones e informes de especialistas de instituciones internacionales de prestigio (PISA, UNESCO, ONU, Banco Mundial, OEI) que nos clasifican en los últimos lugares de América Latina. La conclusión de todos es la misma: nuestros estudiantes no aprenden.

El muy bajo aprendizaje llega hasta el escándalo de que aun estudiantes que acaban el bachillerato e ingresan en universidades carecen de lectura comprensiva. Y lo más preocupante es que no pocos de los maestros y profesores escolares de educación inicial, de educación escolar básica y educación media, también carecen de comprensión lectora.

Las causas son muchas y con su identificación y análisis sabemos que van desde un sistema de evaluación permisivo para evitar estadísticas humillantes, evitar conflictos de profesores con padres de alumnos, incompetencia de educadores, desmotivación de estudiantes… hasta estrategias metodológicas ineficaces y actualmente superadas y descartadas, sin dejar afuera la permanente dispersión mental y afectiva de los estudiantes atrapados en la fascinación de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) con uso de frecuente alienación.

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El más leve análisis evidencia que la estrategia metodólica en la que está asentado nuestro sistema educativo sigue siendo la tradicional estrategia de enseñar con un aprendizaje basado en la memoria.

La Reforma Educativa de los años noventa, desde la presentación de su filosofía de la educación, orientada sobre todo a ayudar a pasar de la dictadura a la democracia, a la participación activa y crítica de los alumnos, a la superación del conductismo y el puro cognitivismo pasivo, se propuso pasar al personalismo en ejercicio de libertad, defensa de derechos y entrenamiento democrático, entre otros grandes objetivos, y para ello se propuso instalar como estrategia de enseñanza-aprendizaje el constructivismo, de Piaget, que capacita a los educandos para construir y producir personalmente los conocimientos y no sólo adquirir los ya elaborados y grabarlos en la memoria.

La propuesta del constructivismo todavía no penetró en la mayoría de los educadores, porque la inercia del autoritarismo y la débil profesionalidad han frenado la comprensión y capacidad de integrar el constructivismo en los procesos educativos.. En un mundo donde los nuevos conocimientos se producen aceleradamente y muchos de los anteriores son rápidamente caducos, no saber construir y producir conocimientos es quedar abocados a la marginación y la ignorancia.

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El fracaso de nuestra educación crecerá cada día más si nuestro sistema no pasa de la enseñanza-aprendizaje basada en la memoria a la estrategia del “aprendizaje basado en el pensamiento” (Ver Robert Swartz). Esta estrategia desarrolla simultáneamente el pensamiento crítico y el creativo, que posibilitan el diálogo armónico y constructivo. La base estará en el pensamiento productivo y no en la memoria pasiva..

Como he hablado de la Reforma Educativa podría parecer que me refiero únicamente a la educación escolar. La gravedad del problema que tenemos de tan bajos rendimientos afecta tanto o más a las universidades, porque también en ellas, públicas y privadas los aprendizajes siguen basados en la memoria; lamentablemente hay no pocos profesores que enseñan y exigen solamente al examinar, unos breves apuntes fotocopiados. Una gravísima estafa a los alumnos y a la sociedad, de la que es cómplice quien mantiene o permite profesores, facultades y universidades que, como decía Olga Blinder, son “escuelitas nocturnas”. La educación y enseñanza con aprendizaje basado en el pensamiento desarrollan la capacidad de pensar, el pensamiento crítico y el pensamiento creativo; potencia la autonomía y el ejercicio de la libertad personal de pensamiento, colabora con el Bien Común al posibilitar la riqueza del aporte personalizado, fija las ideas fuertemente en la memoria porque son gestadas en la propia mente, solidifica la personalidad, supera la dependencia y esclavitud del pensamiento ajeno, enriquece el pluralismo con el rendimiento intelectual de todos, etc.

El desafío es saber manejar el pensamiento. De hecho nuestro sistema no enseña a pensar.

jmonterotirado@gmail.com

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